DOCSBARCELONA 2020: Panorama, Latitud y What the Doc (y 2)

Seguimos, desde el sofá de casa descubriendo películas de la sección PANORAMA, con la propuesta de VIVOS, de Ai Weiwei. El artista y activista chino vuelve a posar su mirada crítica y reflexiva sobre los conflictos humanos, sociales y políticas de nuestro tiempo, después de su aplaudido trabajo en Marea humana (2017) en la que se centraba en el drama de miles de refugiados y desplazados alrededor del mundo. Ahora, su objetivo son las comunidades indígenas de campesinos mexicanos con el caso de Iguala, cuando en septiembre de 2014, un grupo de estudiantes fueron atacados por las fuerzas policiales y asaltantes encapuchados con el resultado de seis asesinatos, un grupo de heridos muy graves y 43 desaparecidos. El cineasta chino coloca la cámara delante de sus familiares, indígenas y humildes, que siguen en la búsqueda de sus hijos, amigos y familiares, dejando en nula la llamada “Verdad histórica”, con que el gobierno intentó enterrar el caso. Una obra magnífica, contundente y humanista, que retrata a un grupo de personas en busca de justicia y dignidad en un país azotada por la corrupción y la violencia endémica. WINTER JOURNEY, de Anders Ostergaard. La última aparición en el cine del gran Bruno Ganz nos traslada a la convulsa Alemania de los años 30, a través de una asociación cultural judía que servía como propaganda nazi, en la piel de George Goldsmith, un joven flautista judía y su esposa, testigo de la subida al poder de Hitler, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, su huida de Alemania y su vida en Arizona. El director danés especialista en retratos de figuras de su país, se basa en el libro de Martin, hijo de George, para construir un documento entre lo real y lo ficticio, a través de un dispositivo sencillo en el que un hijo, al que nunca vemos, dialoga con su padre para que le desvele el pasado atroz que vivió, aportando imágenes de archivo, otras ficcionadas, y sobre todo, haciendo hincapié en el aspecto psicológico, en un relato emocionante e inquietante que habla de tantos judíos atrapados en el terror nazi, en el que se mezcla el tiempo, la música y la empatía con el otro como valor humano.

ADVOCATE, de Rachel Leah Jones y Philippe Bellaiche. La figura humanista de la abogada israelí Lea Tsemel es retratada desde la intimidad y la honestidad, revelando una trayectoria a favor de los derechos humanos y defendiendo desde hace cinco décadas a palestinos acusados por el gobierno de Israel. Conoceremos sus métodos, su lucha, su activismo y sus razones humanitarias en contra de la ocupación israelí y la defensa de sus casos, en concreto dos de ellos, el de un menor acusado de apuñalamiento frustrado y una mujer acusada de intento de asesinato. Leah Jones, estadounidense, y especializada en el conflicto palestino-israelí, firma junto a su director de fotografía Bellaiche, un magnífico y contundente relato sobre la injusticia, en el que destacan el carácter y la fortaleza indomables de una mujer que lucha contra viento y marea contra la represión del estado de Israel, una mujer que cree en la justicia y acusa a su gobierno de la injusta ocupación contra la población palestina. FAITH, de Valentina Pedecini. En el corazón de Italia, en una casa en mitad alejada de todos y todo, se concentran un grupo de guerreros y guerreras que conviven mientras se preparan para combatir el mal cuando llegue a la Tierra. A través de un poderoso blanco y negro y una intimidad desgarradora, la directora italiana nos habla de fe, de comunidad y cooperación filmando a un grupo de seres humanos hipnotizados por la fe religiosa, y los vemos haciendo sus ceremonias, dejándose llevar por música electrónica, sus extenuantes entrenamientos de artes marciales, y la convivencia entre unos y otros, en un documento sincero y transparente que no juzga a sus personajes y aquello que hacen, sino que muestra de manera cercana y sincera a unas personas, y deja que los espectadores tomen su partido.

OVERSEAS, de Sung-A Yoon. La directora francesa nacida en Corea del Sur, nos convoca a una película contundente y desgarradora sobre las empleadas domésticas filipinas que son contratadas en el extranjero para trabar lejos de sus familias y solas, y en muchas ocasiones, reciben un trato inhumano y vejatorio. La película retrata a un grupo de ellas que se preparan en un curso simulando los trabajos que realizarán, y muchas de las situaciones en las que se encontrarán en las casas de sus señores. Entre el humor negro y la denuncia social, Sung-A Yoon hace un retrato honesto e íntimo de la identidad de estas mujeres, muchas con cargas familiares y la exposición en la que viven, enviadas como esclavas para servir a ricos extranjeros que les pagan miseria, pero que en sus países empobrecidos les hace demasiada falta. THE MAGIC LIFE OF V, de Tonislav Hristov. Sexto documental del director búlgaro afincado en Finlandia, en la que sigue a Veera, y su hermano mayor, con discapacidad intelectual, dos jóvenes en proceso psicológico debido a un padre alcohólico y maltratador. La joven finesa descarga todos sus miedos y dramas en un personaje inventado, algo así como una especie de heroína que es su alter ego en los juegos de rol que practica asiduamente. Una película familiar, pequeña, íntima y sensible que indaga en cómo afrontamos el presente cuando arrastramos un pasado oscuro y doloroso, y todas aquellas herramientas que usamos para sentirnos mejor y de esa forma luchar contra aquello que no queremos ser, y defendernos de todo aquello que nos hace daño, desde una perspectiva sincera, mostrando la complejidad de los procesos de superación, en la que se deja de estridencias ni juicios morales.

Cerré la sección PANORMA con la película que clausuró esta edición online del DOCSBARCELONA, la cinta FORMAN VS. FORMAN, de Helena Trestíkova y Jakub Hejna. Trestíkova, una de las más grandes documentalistas checas se alía junto a Hejna, uno de sus editores más estrechos, para retratar la figura del cineasta checo Milos Forman, relatada en primera persona desde su nacimiento en un pequeño pueblo, la muerte de sus padres en manos de los nazis, sus estudios en la escuela de cine, sus primeras películas checas que se convirtieron en internacionales, su exilio a EE.UU., su difícil y precaria adaptación al modelo de vida estadounidense, sus películas, su vida más personal y familiar, sus ideas políticas sobre el comunismo, el capitalismo y sobre la existencia en general, hacen de la película un grandísimo fresco sobre el siglo XX, sobre la creación artística, y sobre todo, las circunstancias vitales, afortunadas o desgraciadas, que nos van definiendo nuestro carácter y aquello que deseamos y somos. De la sección LATITUD me detuve en la película SUSPENSIÓN, de Simón Uribe. En plena selva amazónica, al sur de Colombia, entre los pequeños pueblos de Pasto y Mocoa, nos encontramos una carretera conocida como “El trampolín de la muerte”, por las innumerables víctimas mortales que ha ocasionado, debido a su peligrosidad y sus continuos aludes de tierra en época de lluvias. A través de un ingeniero recorremos los lugares, hablamos con sus habitantes, y reflexionamos sobre la faraónica obra del gobierno por construir una variante sobre el escarpado terreno que quedó parada por las dificultades geográficas y demás problemas del gobierno, ahora convertida en un esqueleto inútil en mitad de la nada. La primera película de Uribe nos habla, en un tono intimista y transparente, del olvido de las autoridades a las zonas rurales y campesinas, la naturaleza reclamando lo suyo, y sobre todo, la soberbia humana que cree poder cambiarlo todo y rara vez es así.

ZONA ÁRIDA, de Fernanda Pessoa. Segundo trabajo de la cineasta brasileña en el que se convierte en una mirada al pasado, a la niña de 15 años que aterrizó en Mesa (Arizona) como estudiante de intercambio a pocos meses del 11-S. Quince años más tarde, Pessoa vuelve a los mismos escenarios y en un diálogo interno, se encuentra con algunas de las personas que conoció años atrás, y realiza un brutal y magnífico retrato sobre los valores tradiciones y conservadores del lugar, definido como el más conservador de los EE.UU., y desmitifica su viaje, y el estilo de vida estadounidense, lleno de imperfecciones, adictos a las armas, de racismo y xenofobia, en el que construyen muros para preservar esa forma de vivir que aparta al otro. Un viaje íntimo y sincero que destapa la idea de una niña de quince años respecto a ese mundo fantasioso que reflejan en las películas, que nada tiene que ver con una realidad cruda, cerrada y llena de prejuicios frente a los demás. EL VIAJE DE MONALISA, de Nicole Costa. A partir del reencuentro de la directora chilena Costa y su antiguo compañero de clases de teatro Iván Monalisa, un inmigrante indocumentado que lleva 17 años viviendo en Nueva York de la prostitución y su alter ego “Monalisa”, nacido de la búsqueda de su identidad definida por ella como “Doble espíritu”. La película hace un retrato íntimo y honesto de una alma que se construye cada día, contando en primera persona su trabajo como prostituta, su adicción a las drogas, sus performances como “Monalisa”, y su talentosa faceta como escritora describiendo casi dos décadas de las noches oscuras y perversas de Nueva York. Una obra intensa, profunda y magnífica que nos habla de todos aquellos espíritus libres y rompedores que viven su vida como la sienten y son capaces de luchar contra todo para conseguirlo.

LA NOVA ESCOLA, de Ventura Durall. El director barcelonés filma tanto documento como ficción indistintamente, en la que aborda las relaciones personales desde ámbitos profundos y sinceros, como en esta ocasión con el tema de la educación, siguiendo la revolución de la llamada Escola Nova 21, una iniciativa para transformar los métodos educativos y encaminarlos hacia un aprendizaje competencial. Durall sigue con su cámara los tres años de este proceso a través del testimonio de sus impulsores, sus iniciativas, mostrándonos también el desarrollo de las clases, y escuchando a expertos en la materia, y una película que habla de educación, de sociedad, de relaciones humanas y sobre todo, de cambiar un sistema educativo caduco e inservible, llevándolo hacia una educación moderna, libre y más cercana a las aptitudes de los alumnos y sus necesidades. De la sección WHAT THE DOC descubrí la película IL VARCO, de Michele Manzolini y Federico Ferrone. Los directores italianos, interesados en el documental con vocación histórica, como ya hicieron en Train to Moscow (2013) vuelven al pasado histórico, en este caso el de la Segunda Guerra Mundial, contando el trayecto de un soldado italiano que viaja de su país hasta Ucrania para luchar contra los soviéticos ayudando a los nazis. Imágenes poéticas de archivo del viaje y la llegada a Ucrania, nos sumergen en la locura de la guerra, la muerte y destrucción de un lugar, que setenta años después, continua siendo un lugar devastado y deshumanizado por la presente guerra contra Rusia. Un relato lleno de amargura y soledad que muestra el componente humano desde un prisma íntimo y sincero, dejando al descubierto el miedo, la necesidad de huir y sobre todo, la falsa idea del heroísmo y demás engaños.

De las SESSIONS ESPECIALS tenía pendiente la película CONSTEL.LACIÓ COMELADE, de Lluís Ortas Pau. Retrato íntimo y honesto del especial y mágico músico francés Pascal Comelade, en el que se muestra su lado más personal y oculto, sus procesos de creación y búsqueda artística, recurriendo a entrevistas con él, imágenes de actuaciones y grabaciones, y testimonios de sus más allegados como el dibujante Max, el pintor Miquel Barceló, y otros músicos como Pau Riba o Jaume Sisa, entre otros. El cineasta balear, que ya había trabajado en una película sobre Barceló, deja que la figura única e introspectiva del músico llene la pantalla a través de su música y su personalidad, en un viaje profundo e intenso sobre la música, la interpretación, el arte como forma única de expresar y expresarse ante los demás, y sobre todo, un trayecto sobre la magia de crear y sentirse libre y apasionado por la incesante búsqueda de encontrar aquello invisible y hacerlo visible de manera peculiar, personal e íntima. SALKA, EN LA TIERRA DE NADIE, de Xavi Herrero. La zona llamada “Tierra de nadie”, ubicada entre Mauritana y el Sahara occidental es el lugar testigo de este viaje de más de 1400 km por el desierto a bordo de un tren, siguiendo los pasos de la Salka, una joven disfrazada de hombre que ha decido inmigrar. A través de un paisaje distópico, abrumador, vasto y lleno de peligros, hacemos un viaje por lugares inhóspitos y vacíos, donde la vida resulta muy difícil, acompañándonos el incesante ruido del tren sobre las vías del tren. El director catalán aborda la inmigración, el empobrecimiento de Mauritania, uno de los países más pobres del mundo, a través de un documento que se mueve entre la poesía, la belleza del desierto y también, la pobreza y la desesperación de muchos para buscar vidas dignas y humanas.

THAT WHICH DOES NOT KILL, de Alexe Poukine. La directora francesa cuenta el doloroso proceso de las violaciones en entornos de confianza, a través del relato en primera persona de Ada, una joven de 19 años que sufrió tres violaciones en una semana de un amigo, contado a través de diferentes voces femeninas, que lentamente se convertirán en las protagonistas del relato de Ada contando los suyos propios. Una película muy potente y profunda, a través de un marco sobrio y desnudo, que indaga en este tipo de violaciones silenciadas y muy dolorosas, porque se producen en entornos domésticos, donde los abusadores son conocidos, en la que destapa sin victimizar a las mujeres, una realidad llena de trastornos, culpa, vergüenza y demás emociones difíciles de digerir y sobrellevar. Hasta aquí mi camino por el DOCSBARCELONA 2020 en esta edición especial online a través de la plataforma Filmin, que ha vuelto a llenarlos, los salones en este caso, de buen cine, cine que muestra realidades inquietas, arraigadas, doloridas, reivindicativas, amargas, feministas, cotidianas, ocultas y silenciadas por unos medios dominados por el capital, y conocer esas realidades nos aleja de la comodidad capitalista, y nos agita, nos despierta y nos devuelve la mirada del otro, llenándonos de sentimientos que nos hacen sentirnos más llenos de vida y algo más felices. Para finalizar, expresar mi enorme agradecimiento al equipo del festival, ya que en estas circunstancias tan raras, se haya podido llevar a cabo esta edición online a través de la imperdible plataforma Filmin. Hasta la edición del año que viene!!! Muchas Gracias por todo DOCSBARCELONA 2020!!! JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

El canto de la selva, de Joâo Salaviza y Renée Nader Messora

LOS MUERTOS Y LOS OTROS.

La película se abre en mitad de la selva, entre el espesor vemos el rostro de un joven indígena de la comunidad Krahô, que se acerca a una cascada. Entra en el agua como inducido por algo que lo llama, es la voz del padre muerto que le explica que el luto ha tocado a su fin y tiene que empezar el proceso del funeral para convertirse en chamán. Todo se desarrolla bajo un manto de sepulcral silencio, como si el tiempo se hubiera detenido, como si todo el mundo terral entrase en otro espacio, en un universo invisible donde habitan almas y espíritus que conviven con nosotros. La cineasta brasileña Renée Nader Messora conoció a la comunidad Krahô en 2009. Desde entonces trabaja con otros cineastas indígenas para reivindicar y conocer la cultura y tradición de esta comunidad del noroeste del estado de Tolcatins en Brasil, una tierra indígena que se extiende a lo largo de 3200 kilómetros cuadrados. Con la codirección del director portugués Joâo Salaviza, que ya había dirigido el largometraje Montaña (2015) sobre el proceso de pérdida de un familiar de un adolescente.

La primera película para Renée Messora, y la segunda para Salaviza, entre el documento y la ficción sobre otro proceso, el que transita Ihjâc, un joven de luto que se niega a aceptar su destino y combate contra él, que no es otro que convertirse en chamán como  lo fueron sus antepasados, en que el libro de la  antropóloga  portuguesa  Manuela Carneiro  da  Cunha  Los muertos  y los  otros, un  análisis del  sistema  funerario  y de  la noción de persona Krahô, se convirtió en fuente para la construcción de la película. Un relato con reminiscencias al Tabú, de Murnau, en su exquisita forma en la que abundan los encuadres ceremoniosos y antropológicos, donde vida y cine se funden creando un espacio en ocasiones, inmaterial y poético, donde todo se mezcla y se erige hacia una forma sincera y honesta de contar una fábula de iniciación donde alguien se muestra resistente intentando evitar su destino familiar y tradicional.

También encontramos el aroma indiscutible del cine de Apichatpong Weerasethakul en su mirada hacia lo divino, a aquello invisible a nuestros ojos, a todos los ausentes que nos habitan y que nos negamos a ver, a esa forma limpia y natural de filmar la selva, capturando todo aquello físico y material que se mueve frente a nosotros en contraposición a todo ese universo oculto e interior que define quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Messora y Salaviza nos sumergen en un mundo alejado de todo, donde el tiempo se ha detenido, donde las tradiciones y culturas dirigen la vida de esta comunidad indígena, en que todos sus componentes viven en consonancia con la naturaleza, con sus quehaceres diarios y sus difuntos, siguiendo caminando por unas formas de vida que se remontan a sus ancestros. La película convive con muchas formas desde lo antropológico, donde somos testigos de los ritos y fiestas que van celebrando, sus casas y sus conversaciones, desde lo colectivo a lo más íntimo, desde la vida de la comunidad al conflicto que padece Ihjàc, que junto a su mujer e hijo, se enfrentan a aquello que los convierte en guía espiritual de la comunidad, a ser quién no quiere ser, a no aceptar un destino escrito mucho antes de que el naciese.

Encontramos ciertos elementos formales y narrativos en la película el abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra, donde un indígena, último en su especie, se adentraba con un viajero blanco en la búsqueda de una planta milagrosa. La estructura de esta fábula iniciática, profunda y bella, se divide en tres tiempos, el primer tramo, observamos al joven Ihjàc en sus (des) encuentros con su padre ausente y su preparación para convertirse en chamán, y todas las dudas que le asaltan y la necesidad de huir, procedimiento que hará en el segundo tiempo del relato, cuando huye a la ciudad, donde se encuentra con otra forma de vida, alineada y dirigida a producir dinero, tan diferente a su existencia en su comunidad. Allí, Ihjàc se negara a aquello evidente y a no encontrar las herramientas para conseguir esa calma que tanto ansía, como si los espíritus de la selva fuesen tras él, y el tramo final, donde el joven Ihjàc tendrá que decidir su destino y afrontar su futuro.

Messora y Salaviza muestran su película sin juzgar a sus personajes, desde la mirada respetuosa de algo que atrae y produce interés, pero desde una posición observadora, mostrando el relato y los conflictos que se desatan desde el prisma de ver, filmar y sobre todo, dejar ese espacio necesario para que el espectador se envuelva en la belleza del lugar, se contagie de las costumbres y tradiciones de la comunidad Krahô y también, descubra una forma de entender y moverse por la vida muy alejada a la de nosotros, donde vivos y muertos comparten la existencia desde una forma muy diferente donde el peligro constante de la otra vida es real y existe, donde los integrantes de la comunidad los temen y los respetan en el sentido que sus vidas corren peligro. Una película que nos abre nuestros sentidos, donde los personajes, muy arraigados en lo real, son los propios integrantes de la comunidad, hablando su propio idioma indígena, con múltiples variaciones narrativas, donde lo real y lo ficticio se funden para mostrar un relato iniciático de una exquisita belleza formal y natural, donde la selva y todos los espíritus que anidan en ella se convierten en parte fundamental de la película, y sobre todo, como estas almas ausentes provocan y alinean la vida de los otros, los vivos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA