D’A 2020: Talents, Transicions y Sesiones Especiales (y 3)

Seguimos, desde el sofá de casa, descubriendo películas de la sección TALENTS. Llega el turno de HOMEWARD, de Nariman Aliev. La opera prima del cineasta crimeo se instala en la guerra entre Rusia y Ucrania por el territorio junto al Mar Negro, pero no lo hace desde las trincheras, sino que lo hace desde una familia crimea, que acababa de perder al hijo mayor en la guerra, y el padre y el hijo pequeño, emprenden un viaje para poder enterrarlo en su tierra natal. Con ecos de El regreso, de Andrei Zvyagintsev, o La última bandera, de Richard Linklater, asistimos a una magnífica y sobria road movie en la que veremos las difíciles relaciones familiares, la agresión constante por parte de las autoridades, y las revelaciones de un camino tanto físico como emocional, con una pareja extraordinaria de intérpretes que nos conmueven con sus composiciones. ALL FOR MY MOTHER, de Małgorzata Imielska. Olka tiene 17 años y vive en un orfanato, huérfana de padre y abandonada por su madre, tiene dos obsesiones: participar en los Juegos Olímpicos como corredora y localizar a su madre. Mientras, pasa los días tristes y sombríos en un centro corrupto y soportando a una compañera malvada, y además, tiene que soportar a familias de acogida oscuras. La opera prima de Imielska es un durísimo y descarnado drama social sobre realidades miserables y acerca de la voluntad férrea de una chica que lucha con todas sus fuerzas por ser aceptada y tener algo de cariño ante la situación de desamparo que le ha tocado vivir, y todo contado desde la honestidad sin caer en torpezas sentimentales, con una extraordinaria composición de la joven Zofia Domalik.

MONSTERS, de Marius Olteanu. El primer trabajo del director rumano, asistente de Cristiu Puiu, entre otros, es un retrato íntimo y desolador en el Bucarest actual, a través de un matrimonio desgastado y en descomposición, situado en las últimas 24 horas de una esposa que prefiere dar vueltas en taxi, y su esposo, que decide pasar unas horas en el apartamento de otro hombre. La austeridad y los silencios conforman un relato angustioso y asfixiante sobre todo aquello que ocultamos y callamos y nuestra imposibilidad de relacionarnos con los demás, y poder mirarnos a los ojos y reconocernos con lo que somos. Una película intensa y emocionante que destapa el talento del joven cineasta rumano. OLEG, de Juris Kursietis. La contundencia y la miseria de películas como El silencio de Lorna, de Jean-Pierre y Luc Dardenne y Trabajo clandestino, de Jerzy Skolimowski, se dan cita en la segunda película del director letón, que nos habla con total desnudez y sinceridad sobre la explotación del hombre por el hombre, a través de la triste y descarnada de Oleg, un joven letón que acaba de llegar a Bruselas y se verá envuelto en los sucios trapicheos de un delincuente polaco que lo utiliza a su antojo en sus actos viles y canallas. Una mirada atroz y deshumanizada de la miseria moral y física que viven algunos inmigrantes del este en esa Europa oculta y marginal.

De la sección de TRANSICIONS me detuve en la película LAS BUENAS INTENCIONES, de Ana García Blaya. La opera prima de la directora argentina es una mirada honesta y profunda, con reminiscencias autobiográficas, sobre una niña de 10 años y sus hermanos pequeños que viven entre su madre y su padre, divorciados. La rectitud de la madre choca con la despreocupación del padre, un músico rock que regenta una disquera con sus amigos de siempre. Cuando la madre decide emigrar a Paraguay, debido a la crisis que asola la Argentina de los 90, provocará que la niña quiera quedarse con el padre y decidir su propia vida. La naturalidad y el humor que imprime García Blaya, convierte la película en una mirada profunda y honesta al pasado familiar, huyendo de la nostalgia, y sobre todo, a través de la mirada de una niña y su entorno. ATLANTIS, de Valentyn Vasyanovych. El cinematógrafo de la exitosa The Tribe, debuta en la ficción con una película magnífica, que no deja indiferente, que imagina una Ucrania distópica devastada por la guerra con Rusia, a través de un ex soldado con estrés postraumático que se enrola en una ONG para recuperar cadáveres abandonados. Un relato desolador y profunda sobre las heridas de la guerra, y todo aquello que conlleva, desde la reconstrucción física como psíquica, desde la intimidad y la sencillez de alguien solitario y vacío, igual que la tierra seca y llena de almas sin descanso, que pisa cada día intentando que el paisaje vuelva a respirar y sobre todo, que su trabajo sirva para volver a ser humano.

THE TWENTIETH CENTURY, de Matthew Rankin. La opera prima del director canadiense imagina el ascenso político de William Lyon Mackenzie King, primer ministro de Canadá desde 1935 a 1948, con una estética que bebe de las fuentes del esperpéntico, el surrealismo, el humor negro, y una estética distópica, entre otras, con resonancias a Svankmajer, los hermanos Quay, Jeunet y Caro, el cómic, y el humor crítico y social que ayuda a comprender un mundo de antihéroes, gentuza sin escrúpulos, y demás almas perdidas y desorientadas, en una película alucinógena, brillante y divertida, en la que se ridiculiza a los políticos, los estados y todo aquello que tiene que ver con el poder y las miserias de los comportamientos humanos. GHOST TROPIC, de Bas Devos. El director de Violet (2014) regresa con un drama ambientado en Bruselas sobre una mujer musulmana viuda que tras quedarse dormida en el metro, debe volver a casa caminando. Durante su trayecto nocturno, se tropezará con una fauna nocturna variopinta y oculta como algunos inmigrantes como ella, la pobreza más absoluta, empleadas divorciadas con niños, o su propia hija bebiendo alcohol. Una radiografía certera y honesta sobre esa inmigración poco representada en el cine, desde un prisma humano y sencillo, a través de la intensidad de la actriz Saadia Bentaïeb, que compone un personaje inolvidable, con sus silencios y miradas.

IVANA THE TERRIBLE, de Ivana Mladenović. La directora serbia recupera la crisis psicología que sufrió un verano en su ciudad natal, para convocarnos en una autoficción en la que se interpreta a ella misma, al igual que su familia y amigos, en un retrato lleno de humor y crítica social, en el que se hablan de las relaciones entre Serbia y la vecina Rumanía, las peculiaridades de la fama, los conflictos familiares, los reencuentros con amigos o examantes, y sobre todo, la incapacidad de estar bien con un mismo este donde este, y la libertad individual como hecho primordial en el bienestar personal, en una película naturalista que aboga por unos personajes excéntricos y muy cercanos, que podríamos encontrar en cada una de nuestras familias. Finalmente, terminé mi paso por esta sección con la película THIS IS NOT A BURIAL, IT’S A RESURRECTION, de Lemohang Jeremiah Mosese. La tercera película del director sudafricano se centra en la desaparición de un pueblo que será abnegado por una presa, a través de una octogenaria, viuda que acaba de perder a su hijo, que se opone al proyecto. Filmada en Lesoto, lugar de origen del cineasta, compone una fábula sobre la lucha del hombre contra el sistema capitalista, a partir de imágenes poderosas, un relato fascinante y una sublime atmósfera, tejiendo un magnífico relato sobre la memoria y la identidad, en una obra que recuerda al aroma que emana en el Oncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul. Una obra inolvidable, maravillosa y penetrante, con una cuidada belleza plástica y unos personajes íntimos y humanos, se ha erigido como el mejor descubrimiento de esta edición del D’A.

Del apartado de SESSIONS ESPECIALS me interesaron AZNAVOUR BY CHARLES (LE REGARD DE CHARLES), de Marc Di Domenico. De Charles Aznavour conocíamos su exitosa faceta como cantante e intérprete, pero cuando falleció en 2018, descubrimos que también era un gran aficionado a filmar en súper 8 y 16 mm, un material que legó antes de su muerte al cineasta Di Domenico, que en su tercer trabajo, recopila el material de Aznavour y construye una película que recoge cuatro décadas en la vida del extraordinario músico, desde la inmigración de sus padres de Armenia hasta París, sus años mozos y aquel tiempo de juventud, sus éxitos como cantante, sus canciones, sus amores, sus viajes de trabajo y placer, en fin, su vida, obra y milagros, en el que descubrimos la peculiar y excelente mirada de Aznavour para captar la vida y el frenesí de la existencia en los lugares que visitaba, bien narradas por el actor Romain Duris, en un excelente y pasional film. Finalicé mi paseo por el D’A con la película ANDREY TARKOVSKY. A CINEMA PRAYER, de Andrey A. Tarkovsky. Dirigida por el vástago del mítico cineasta soviético, nos propone un viaje intenso y profundo sobre la vida y obra cinematográfica de su padre, recuperando materiales de archivo y actuales, para componer una película hablado por el propio cineasta, en la que escuchamos sus magníficas reflexiones sobre la vida, su infancia, sus películas, el arte, la religión y demás cuestiones que acompañaron y tuvieron significado en la vida y obra del extraordinario cineasta. Un documento magnífico y extenso que nos acompaña por los lugares en los que vivió el director, capturando su esencia y sus huellas. Una deliciosa obra en el que los admiradores de la obra de Tarkovsky encontrarán aspectos para seguir amando su obra y los que no casen con el cineasta, encontrarán aspectos vitales y espirituales capaces de seducir a cualquier que quiera indagar sobre esos temas.

Y hasta aquí mi paso por la no X Edición (la Décima edición se llevará a cabo el próximo año) Edición del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona. Un festival convertido en un referente magnífico para todos aquellos que amamos el cine, sus buenas historias, reflexivas, comprometidas y valientes, que nos hablan con personalidad y carácter de los problemas más cotidianos, políticos, sociales, económicos y culturales, un certamen que enriquece de manera extraordinaria la primavera cinéfila de Barcelona, y la edición de este año ha ofrecido un nivel cinematográfico altísimo, donde han brillado películas de diferentes lugares del mundo, con la fascinación intrínseca del ser humano por contar historias y otros, por verlas y apreciarlas. Mi enorme agradecimiento al equipo del festival, ya que en estas circunstancias tan raras, se haya podido llevar a cabo esta edición online a través de la imperdible plataforma Filmin. Hasta la edición del año que viene!!! Muchas Gracias por todo D’A FILM FESTIVAL 2020!!! JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

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D’A 2020: Un Impulso Colectivo y Extras (2)

La segunda entrega de las reflexiones del D’A Film Festival se posa en UN IMPULSO COLECTIVO, una de las secciones más queridas y admiradas por el que suscribe, porque nos hace descubrir ese cine inquieto, reflexivo y muy alejado de lo comercial, un cine que se le niega su presencia en los circuitos convencionales, y es en los festivales, donde adquiere su relevancia e importancia. Mi paseo, desde el sofá de mi casa, arrancó con VIOLETA NO COGE EL ASCENSOR, de Mamen Díaz. Al llegar el verano, Delphine se encontraba sola para ir de vacaciones en El rayo verde, de Rohmer. Algo parecido anímicamente le ocurre a Violeta, pero sin salir de Madrid, trabajando como becaria en un pequeña editorial. La joven se siente desorientada y sin rumbo, jugando al amor sin ninguna convicción, y teniendo esa sensación extraña que el tiempo pasa por encima. La opera prima de Mamen Díaz es una comedia romántica alejada de los convencionalismos, donde se habla de amor, de relaciones, de sentimientos, de cine, y de estados de ánimo, y también, de verano, con la estupenda Violeta Rodríguez en su primer rol protagonista, mostrando naturalidad y sensibilidad. Tiene ese marco de películas ligeras, frescas y divertidas de Hong Sang-soo o Jonás Trueba, donde cine, vida y amigos se entrecruzan en relatos de aquí y ahora. AS MORTES, de Cristóbal Arteaga Rozas. En El triste olor a carne (2013) Alfredo Rodríguez era un hombre desesperado por conseguir dinero ante el desahucio de su casa. Ahora, es un aldeano gallego que asesina a su mujer y oculta el caso a sus allegados y vecinos. El quinto trabajo del director chileno es un thriller rural filmado en un primoroso blanco y negro. La película se envuelve en silencios, fantasmas y misterios, en una película austera y muy inquietante, con muy pocos personajes, creando esa atmósfera sucia y oscura, que nos atrapa desde el primer instante. Arteaga Rozas maneja como nadie el tempo cinematográfico, con la presencia de unos cuerpos y rostros que construyen con paciencia y cuidado todo lo que va sucediendo de manera sencilla y sobria en la pantalla. Otra grandísima obra de ese cine gallego que brilla con luz propia.

LA REINA DE LOS LAGARTOS, de Burnin’ Percebes. El dúo de cineastas Fernando Martínez y Juan González, vuelven en su tercer largometraje a ese cine low cost, sensible, divertido y atípico, en el que mezclan una tierna historia de amor entre una madre soltera y un extraterrestre, con la ciencia-ficción, el humor más irreverente y el melodrama, en una Barcelona diferente y periférica. Bruna Cusí y Javier Botet son los protagonistas de una cinta que no dejará a nadie indiferente, atemporal y extraña, filmada en Súper 8, y con una banda sonora extraordinaria con temas de notas religiosas, muy al estilo de la semana santa, para contarnos que a veces la vida juega con nosotros y nos depara situaciones y personas que no esperamos en absoluto. VIDEO BLUES, de Emma Tusell. Segundo largo de la montadora de Cuerda o Vermut, en el que nos invita a reflexionar sobre la memoria y sus ausencias y fantasmas, a través de su archivo familiar y personal, en el que reconstruye su identidad a través de grabaciones en video de su niñez y luego sus propias filmaciones en las que indaga en las huellas de sus padres fallecidos, y sus procesos emocionales, a las que añade diálogos junto a su pareja, en una cinta sobre el tiempo pasado y presente, y la memoria como vehículo esencial para buscar, investigar y (re) encontrarse con lo que hemos sido, nuestros recuerdos, y lo que somos.

LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL, de Jorge Juárez. El director madrileño, ayudante de dirección de Rebollo y Veiroj, entre otros, construye una intensa y emotiva opera prima sobre el amor, el cine, la crisis económica y los recuerdos de su infancia y adolescencia, en una cinta autorreferencial, en que en una magnífica voz en off del propio Juárez, nos guía por un viaje sobre la memoria personal, el amor a distancia, y las consecuencias vitales y sentimentales de la crisis, y sobre todo, el cine y su final analógico, a través de ese proyeccionista maravilloso. Una película que recuerda al espíritu que dominaba a Los ilusos, de Jonás Trueba, ese cine que se hace cuando no se hace cine, en que la vida real se filtra entre las imágenes de ficción o no. ACTOS DE PRIMAVERA, de Adrián García Prado. El director madrileño se filma a sí mismo durante la primavera, con abundantes elementos autobiográficos, en los que explora las posibilidades del cine capturando la luz, su cuerpo y el paisaje, tomando prestado de aquí y de allá, en una película absorbente y peculiar, en que el cine adquiere un componente muy importante, como una especie de tabla de salvación, en tiempos de precariedad económica, en tiempos donde la vida necesita ser filmada, al igual que sus reflexiones, descubriéndonos un universo cotidiano y doméstico, sobre lo que nos rodea y sobre nosotros mismos, en un relato sobre aquello que ocultamos y mostramos.

MY MEXICAN BRETZEL, de Núria Giménez. Un maravilloso y fascinante fake, que nos absorbe desde sus primeras imágenes, llevándonos a través de un matrimonio suizo de clase acomodada por los años cincuenta y sesenta, descubriendo el mundo a través de sus vacaciones filmadas en Súper 8, y los textos del diario de ella, en un perverso, inquietante y extraordinario juego de espejos con el aroma del melodrama clásico de Sirk o Wyler, donde no falta de nada, amores apasionados, infidelidades, mentiras, realidades ocultas, obsesiones, tragedias y la descomposición del matrimonio, del amor, y sobre todo, de la vida, en la sugerente y brutal opera prima de la directora barcelonesa, convertida, sin lugar  a ningún género de dudas, en una de las grandes películas del D’A de esta edición. GIRANT PER SANT ANTONI, de Pere Alberó. La monumental y larguísima reforma del Mercat de Sant Antoni de Barcelona, con más de 140 años de historia, sirve a Alberó para acercarse a todos los universos que se mezclan en ese microcosmos, desde las obras del edificio, sus obreros, extranjeros muchos de ellos, los paradistas en su ubicación y la nueva, las tiendas centenarias de la zona, el homeless vendedor de libros, y los vecinos que sufren gentrificación, tanto mayores como jóvenes, a través de sus luchas y reivindicaciones para tener un hogar y futuros dignos. La película se mueve entre el documento que captura una realidad efímera y cambiante, y el ensayo más crítico y social, abordando la memoria e identidad del barrio, mostrando la vida y las diferentes personas, tanto sus pequeñas y grandes realidades, con el aroma de películas como Aquí se construye, de  Agüero o En construcción, de Guerín.

Me acercó a una de las películas de la sección ESPECIALS con JESUS SHOW YOU THE WAY TO THE HIGWAY, de Miguel Llansó. Con Crumbs (2015) el cineasta madrileño demostró que se podían romper todos los esquemas establecidos para contarnos una cinta futurista muy diferente, extraña y romántica, con su inseparable Daniel Tadesse Gagano, su actor fetiche. En su segundo trabajo sigue esa línea en la que los géneros, estéticas y narrativas se mezclan y fusionan creando una cinta que bebe de la ciencia-ficción, al estilo Matrix, la comedia alocada, los relatos de espías, los súper héroes, los videojuegos, etc… Con el aroma sesentero y atemporal, situada nuevamente en Nigeria, y construyendo un universo de múltiples capas donde se ríe de todo, apuntando a lo convencional, y a la cultura popular estadounidense, incluso de sí mismo. De la sección TALENTS me detengo en la película LA MAMI, de Laura Herrero Garvín. En El remolino (2016) centrada en una pequeña comunidad de Chiapas, en México, que convivía con las inundaciones anuales. En su segundo trabajo, la toledana se traslada a la capital mexicana para mostrarnos el “Barba Azul”, un mítico cabaret, para presentarnos a “La Mami”, antigua cabaretera que ahora regenta el backstage del lugar, cuidando a las mujeres que allí trabajan. Herrero teje a fuego lento una obra de gran calado humanista, poderosa y absorbente, por su sencillez y hoenstidad, en la que su observadora e inquieta cámara nos acerca a la realidad de muchas mujeres que se dedican a damas de compañía por apuros económicos, y nos muestran una realidad femenina que debe salir del arroyo con trabajos difíciles, que ocultan a los suyos. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

 

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