Querida flor, de Paolo Cognetti

LA VOZ DE LA MONTAÑA. 

“Quien ha escuchado alguna vez la voz de las montañas, nunca la podrá olvidar”. 

Proverbio Tibetano 

A día de hoy permanecen en mi memoria la historia de Piero y Bruno, los dos protagonistas de la bellísima y emocionante Las ocho montañas (2022), de Felix Van Groeningen y Charlotte Vandermeersch. Un relato sobre la amistad de dos amigos desde la infancia en las que se habla del paso del tiempo, de los diversos caminos emprendidos, la fraternidad, el compañerismo y la libertad y el coraje de ser quién deseas ser. La película se basaba en la novela homónima de Paolo Cognetti (Milán, Italia, 1978), un novelista y cineasta enamorado de la vida y de las montañas de los Alpes, donde tiene una casa en la que se refugia en sus tiempos de soledad, paz y tranquilidad. De su amor a la montaña conocemos sus publicaciones como Il ragazzo selvático (2017) y Sin llegar nunca a la cumbre (2019), entre otras, amén de su participación como guionista y actor en el documental Sogni di Grande Nord (2021), de Dario Acocella, en que viaje de Italia hacia Alaska visitando paisajes que le inspiraron.

Con Fiore Mio (en el original, “Mi flor”), Cognetti se sitúa como guionista, director y protagonista a partir de la premisa de averiguar porque no baja apenas agua a su casa. Para ello, emprende una travesía montaña arriba con su inseparable perro Laki, en un viaje hacia las cotas más altas de Monte Rosa, en los Alpes, en el que realiza las pertinentes paradas: empezando por su vecino/amigo, siguiendo por los tres refugios que se encuentra por el camino, en el que hay tiempo para hablar de tiempos pasados y futuros, de ausentes y presentes, de caminos interiores, de muchas emociones, de interesantes excursiones para conocer el entorno, con unas imágenes espectaculares donde naturaleza y humano se mezclan en un espacio de quietud y silencio, donde lo salvaje de la naturaleza entra en escena. Cognetti plantea un relato donde interior y exterior se abrazan a través de los encuentros con los amigos, en el que cada uno de ellos exponen sus viajes personales, sus cuentas pendientes y por decidir y todo aquello que viven de la montaña y la montaña les da. Escuchamos reflexiones sobre la existencia, sobre nuestra relación con la naturaleza, las montañas y todo lo que nos encontramos. Estamos ante una película que nos invita a recogernos mientras contemplamos la montaña desde lo más arriba, reflexionando sobre nosotros y los otros. 

La película contiene imágenes que sobrecogen, donde la naturaleza y las montañas traspasan la pantalla en que la cámara recoge toda la aventura cotidiana e íntima de Paolo y sus encuentros. Tenemos al cinematógrafo belga Rubens Impens, habitual del citado Felix Van Groeningen, amén de Joël Vanhoebrouck y la directora francesa Julia Ducournau, entre otros. La música del italiano Vasco Brondi, que tiene una breve aparición en la película, con la inclusión de algunos temas musicales de diversos grupos, ayuda a contemplar unas imágenes que podían caer en una belleza superficial, pero que Cognetti no ensalza en ningún momento, sino que continuamente reflexiona y va situando esos momentos de silencio en que la música desaparece o simplemente, baja el volumen para que así la experiencia sea lo más compartida posible. El italiano Mario Marrone, que ya estuvo en la mencionada Sogni di Grande Nord, se encarga del montaje que, siendo una película de estas características, con esa conjunción entre lo humano en relación con la naturaleza, no resultaba una tarea nada fácil. La edición es brillante y nada convencional, apoyada en una narrativa que deja tiempo al espectador para escuchar las distintas voces y sobre todo, la montaña, ese rumor oculto que logramos escuchar durante muchos momentos de la película.

Si están interesados en las historias sobre la naturaleza y no les agradan los documentales al uso, que son meros descriptivos y poco más, y buscan un tipo de películas con el mejor aroma de Werner Herzog, donde exista una confrontación entre aquello filmado y el que filma, explorando los recovecos de la condición humana expuesta a su estado más primario y más emocional cuando se encuentra frente o expuesto a la fuerza y belleza de la montaña, su película es Fiore Mio, de Paolo Cognetti porque nos hace suya en un viaje hacía lo físico trepando y atravesando Monte Rosa, deteniéndose en cada escarpado, camino y ladera, y observando cada instante, con tiempo, con pausa y viendo como el tiempo se detiene y nos coge de la mano. Una película que abraza la amistad, el encuentro y el otro, mirándonos los unos a los otros, intercambiando experiencias, decisiones, alimentos, espiritualidad, y muchas emociones, porque en estos tiempos de febril agitación donde el personal anda corriendo de aquí para allá sin ningún sentido, quizás sería conveniente bajarse del mundo, como decía nuestra querida Mafalda, irse a una montaña y empezar a subirla, poco a poco, con la calma y la paciencia que tiene el que ya ha entendido que vivir es una experiencia efímera, donde cada paso es una aventura y un tiempo para mirar hacia afuera y hacia adentro. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Mina y la radio de los presos, de Kari Anne Moe

LA MUJER INCONFORMISTA. 

“Hay que dar bastante guerra. Con los perros rabiosos nadie se atreve, en cambio a los mansos los patean. Hay que pelear siempre”. 

Isabel Allende

En tiempos actuales donde la masificación audiovisual nos ciega y nos aparta del tiempo de reflexión, es de agradecer que todavía existan pequeños espacios de luz. Películas que no sigan la corriente imperante por las televisiones, y se aventuran a explicar temas que los poderes invisibilizan y prejuzgan a diario. El trabajo de la directora y productora Kari Anne Moe (Sandefjord, Noruega, 1976), es un cine a contracorriente que investiga conflictos sociales como la educación en Bravehearts (2012), sobre cuatro estudiantes juveniles y activistas enfrentados a la masacre de Utoya, en la que murieron 69 jóvenes, y en Rebels (2015), sobre cuatro jóvenes que han dejado el instituto, y ahora nos llega Mina y la radio de los presos, sobre la vida de Mina Hadjian, una periodista iraní-noruega que tenía un programa de radio muy popular y contestatario del que fue despedida por presiones y más tarde, ha creado el podcast “Radio Bandit”, en el que habla con presos profundizando en sus vidas, circunstancias e ilusiones.  

La cineasta noruega construye una película incómoda, en la que sitúa frente a la cámara la cotidianidad de Mina y la estrecha relación que tiene con sus colaboradores. Tenemos a varios presos como un musulmán convertido que era adicto a las drogas, un transgénero y Rune, un inadaptado que ha crecido en ambientes de violencia y ahora lucha contra la injusticia, incluso en la guerra de Ucrania. Tres almas que iremos conociendo a través de Mina y su espacio de radio, donde nos dan cuatro hostias de realidad y se investiga y analiza la realidad de las prisiones en Noruega, y su falta de humanidad en la rehabilitación de los presos. La película pone voz y alma a unas personas completamente estigmatizadas por un sistema demasiado racional y poco empático ante las situaciones de muchos jóvenes sin futuro y que han crecido en ambientes muy desfavorables. La película huye del panfleto y consigue eliminar bastantes prejuicios y convencionalismos que arrastran muchos de estos jóvenes. Una cinta construida a través de la intimidad y la transparencia de los personajes, donde hay muchos altibajos emocionales, enfrentados a sus luchas internas y sociales, amén de la propia Mina que no ceja de trabajar por construirles un futuro emocional diferente.

La película de Kari Anne Moe es crítica contra el sistema fallido y deshumanizado basado en el castigo para los individuos, pero lo hace desde el conocimiento situándonos en el centro de la cuestión, conociendo y escuchando las diferentes realidades de los presos en cuestión, con una cámara que huye de lo convencional y la superficialidad para adentrarse en las profundidades, donde todo se construye desde la naturalidad, construyendo un espacio íntimo y cercanísimo en el que Mina y sus colaboradores se erigen como vehículo perfecto para conocer sus vidas y sus pasados y sus posibles futuros. Es una película sobre el encuentro y el diálogo, también de la escucha, a través de su sencillez y honestidad en el que responde con hechos y realidades a las leyes prejuiciosas y clasistas de la élite política que no soluciona problemas sino que los hace más grandes, debido a una vagancia consumada en que no investiga los diferentes casos y circunstancias. La película recupera parte del cine político que nos deslumbró en los sesenta y setenta en que se hacía política a través de un cine inconformista y crítico que buscaba realidades invisibilizadas y les daba una visibilidad que no correspondía con las falsedades que lanzaban los medios oficiales. 

No deberían dejar pasar una historia como la de Mina y la radio de los presos, de Kari Anne Moe, porque seguramente no conocen su trabajo y sólo por eso debería ser suficiente para acercarse a su propuesta de podcast, en una actualidad donde hay propuestas de todo tipo y tan prescindibles la mayoría, que optan al entretenimiento sin sustancia. El trabajo de Mina es de verdad, porque ella es una activista que lucha encarnizadamente por sacar de los pozos del olvido a personas de carne y hueso que tienen una vida, unas ilusiones y proyectos como todos y todas. Debemos agradecer a la iniciativa de DocsBarcelona y su trabajo de comunicación con la propuesta de El Documental del Mes, porque no sólo acercan un cine totalmente invisibilizado por los poderes, que aquí tiene no sólo su espacio sino una forma de resistencia y fuerza como la cineasta Kari Anne Moe que sigue en la trinchera haciendo cine y promoviendo reflexiones de lo que nos rodea y por desgracia, ni vemos ni mucho menos conocemos, porque si lo hacemos nos daremos cuenta de todo lo que no sabemos y sobre todo, lo que damos por hecho y lo que nos influyen las ideas oficiales construidas desde el desconocimiento. Así que, sigan investigando y encontrarán y de esa manera, podremos conocer la realidad de forma honesta e íntima. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

Amy, de Asif Kapadia

amy-cartel-6155LA VOZ APAGADA

El siglo XX estuvo caracterizado por la explosión de efervescencia de la música moderna, que emergió con nuevas ideas, caminos y una exaltación de nuevos intérpretes y grupos que llenaron las listas de éxitos con sus nuevas melodías y ritmos innovadores y frenéticos. Un siglo que también dejó en la cuneta a algunos de esos grandes músicos jóvenes de excepcional talento que ha dado la historia del rock. Una vida de éxitos, fama, alocada, y de desenfreno, donde las drogas y el alcohol se convertían en su refugio particular donde exorcizaban sus demonios personales y existenciales. Muchos de ellos dejaron este mundo a la temprana edad de 27 años, lo que algunos han venido a denominar «El club de los 27», cortándose así unas existencias que podrían haber seguido cosechando más logros y fracasos.

La última en sumarse a esa lista negra ha sido Amy Winhouse, fallecida el 23 de julio del 2011, una joven chica humilde de familia judía, de un barrio del norte de Londres, que dotada de una voz única, conquistó el mundo entero con sólo dos álbumes. Asif Kapadia (Londres, 1972), realizador de Senna (cinta basada en la vida del malogrado piloto de fórmula 1, Ayrton Senna) que logró buenas críticas y el beneplácito del público, convirtiéndose en el documental más taquillero de la historia del Reino Unido, se sumerge en el archivo personal de la cantante y en el de sus amigos y familiares, para descubrirnos la chica que había detrás de la artista famosa, y lo hace con la compañía de su equipo, James Gray-Rees, en la producción, y Chris King, en la edición, todos ellos se detienen en contarnos la vida de Amy Winhouse, pero no la que todos hemos visto, sino aquella centrada en sus inicios, en cuando era una joven que tocaba la guitarra, escribía canciones, y soñaba con cantar jazz. La película rescata material de archivo (grabaciones domésticas con sus amigos, algunas filmadas en vídeo y otras en móvil), que se complementan junto a algunas canciones inéditas, otras conocidas, actuaciones, la intimidad de su vivienda, de una fiesta…, entrevistas, de las que sólo escuchamos la voz, donde en la propia voz de Amy o la de sus amigos, managers, su ex marido, y todos aquellos que la conocieron y se relacionaron con ella. Los éxitos de sus discos, los premios y el aplauso del público, dejan paso a su compleja e impetuosa relación de pareja, sus terribles adicciones al alcohol y las drogas, sus vanos intentos de desintoxicación, la exposición permanente a unos paparazzis ávidos de miseria y sangre.

Un caleidoscopio humano y penetrante que además de hablarnos de la desaparición de un ser intenso, visceral y frágil, también reflexiona sobre el negocio de la música actual, de la hipocresía que engloba todo un sistema que explota los éxitos hasta límites inhumanos, con el único fin de codiciar más y más dinero. Una joven que tuvo una relación difícil con su progenitor, (que los abandonó para irse con otra mujer), y la cinta registra toda esa situación, desde un punto de vista sincero y directo, mostrando la grandeza y la miseria, las alegrías y las dificultades de alguien que escribía música como terapia, donde expulsaba toda su negrura y oscuridad en unas canciones desgarradas que hablaban de su lucha interna constante en amar y ser amada, sus miedos, su fragilidad y sobre todo, su incapacidad en vivir de otra manera.