Entrevista a Iraia Elias

Entrevista a Iraia Elias, actriz protagonista de «Amama», de Asier Altuna. El encuentro tuvo lugar el miércoles 14 de octubre de 2015 en el hall de los Cines Boliche de Barcelona.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a las personas que han hecho posible este encuentro: a Iraia Elias, por su tiempo, energía, simpatía y generosidad, y a Lorea Elso de Golem Distribución, por su paciencia, amabilidad y cariño.

B, de David Ilundain

poster-b-barcenas-peliculaDESTAPANDO EL PASTEL

Primero fue una obra de teatro que se llamó Ruz-Bárcenas, escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Alberto San Juan, estrenada en mayo del 2014 en la pequeña sala del Teatro del Barrio de Lavapiés. A una de aquellas funciones, asistió David Ilundain (Pamplona-Iruña, 1975), reconocido cortometrajista y con amplia experiencia como ayudante de dirección y script. Desde que presenció la obra, se puso manos a la obra para llevarla al cine con los mismos actores, en lo que es opera prima. Su empresa no ha resultado fácil ni mucho menos, después de llamar infructuosamente a algunas productoras para financiar el proyecto, tuvo que recurrir al micromecenazgo para reunir los 55.955 euros gracias a la colaboración de unos 600 mecenas. La película se centra en la declaración de Luís Bárcenas, ex-tesorero del Partido Popular, ante el Juez Ruz, el 15 de julio de 2013, en la Audiencia Nacional. Hasta ese día, Bárcenas había negado toda relación con la contabilidad B del partido, pero 18 días después, que pasó en prisión, cambia su testimonio y explica con todo lujo de detalles los sobres en negro que se repartían entre los miembros del partido, y las operaciones encubiertas dentro del organismo que estaban a la orden del día.

Ilundain instala su película en un espacio diminuto, en una sala pequeña donde habitan las 20 personas que se dieron cita a aquel día, utiliza una misè en scène realista, dura y agobiante, lo más cercana a la realidad, muy próxima al tono de documento que requiere una obra de estas características. El calor sofocante, los comentarios entre los presentes, las interrupciones y la respiración ahogada y el sudor nervioso laten con fuerza durante los 78 minutos de duración, un tiempo breve y conciso donde se condensan las 4 horas que duró la declaración real. Escuchamos fragmentos de la declaración que se escuchó aquel día transcritas de los documentos oficiales. Una película realizada con urgencia, la realidad no dejaba espacio para la espera, o se hacía o se perdía el instante de la noticia, el momento caliente de lo que estaba ocurriendo, los anglosajones lo llaman con el término instant movie, recogiendo de esta manera el espíritu que recorría la obra de teatro. La película rodada de manera directa, enérgica y vomitada como si se tratase de un combate de boxeo en toda regla, a las preguntas del Juez, Bárcenas contesta de manera contundente, sin pelos en la lengua, y sin miramientos, parece que no quiere dejarse nada por decir. Toda una declaración al abismo que destapaba y dejaba al descubierto las artimañas y todo tipo de ilegalidades que se cometían en el seno del partido que dirigía el país. La elección de repetir con los mismos intérpretes que ya habían hecho la obra, añade un plus fascinante a todo lo que se está contando, a los pocos minutos de empezar la película, nos olvidamos por completo del espacio cinematográfico, y de unos actores interpretando, y nos dejamos llevar de manera brutal por las personas que allí se concentran, e imaginamos y somos testigos de todo lo que allí se vivió aquel día de verano asfixiante.

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Pedro Casablanc se transmuta en Bárcenas, creando una caracterización y unos gestos especialmente verosímiles, apoyado en un tono de voz de grandísima altura, una interpretación descomunal, convirtiéndose en una fascinante composición que recuerda al mismo proceso de Helen Hunt en The queen, interpretando a la reina Isabel II, por citar a una reciente. No sabes en qué punto acaba el actor y empieza el personaje. Misma transmutación que realiza Manolo Solo que interpreta al Juez Ruz, que actúa como un contrincante de mucho peso. Igual que ocurría con la obra teatral, la sombra de Frost-Nixon, el texto teatral de Peter Morgan, (adaptado al cine por el director Ron Howard), que escribió basándose en las entrevistas que el periodista Frost hizo a Nixon, el ex-presidente de los EE.UU. en 1977, donde el que fuera mandatario se despachaba a gusto de su implicación en el caso Watergate, que le costó su dimisión. B, (el título que hace alusión a esa caja donde se guardaba el dinero no declarado), es un poderoso thriller político, sobre la corrupción desalmada de muchos gobernantes del país, la podredumbre de un poder obsoleto y fascistoide que actúa por encima de la ley. Una cinta que se destapa como un tour de forcé magnífico, memorable, de excelente pulso y nervio cinematográfico, en su aparente sencillez y austeridad, reside una honestidad y transparencias dignas de elogiar. Se citan muchos nombres, datos, cifras, y demás relaciones numéricas… Pero todo se hace de manera minuciosa, clara y directa, no se deja nada fuera, se explica lo que allí aconteció, tampoco hay directrices ni una postura moral de los responsables de la película, la historia se explica cómo sucedió, o al menos como casi sucedió, porque a fin de cuentas, nunca sabremos si la declaración de Bárcenas es real o falsa, o si actúa en nombre propio u oculta a alguien o terceras personas, verdades o mentiras que seguirán sin esclarecerse, al menos por ahora.

 

Rueda de prensa de «Els veïns de dalt»

Rueda de prensa con el equipo de la obra de teatro «Els veïns de dalt», escrita y dirigida por Cesc Gay. El encuentro tuvo lugar el miércoles 18 de Marzo en el Teatre Romea de Barcelona.

Quiero expresar mi agradecimiento a las personas que ha hecho posible este encuentro: Sandra Costa de La Costa Comunicació, por su tiempo y generosidad, y al equipo del Teatre Romea, por su amabilidad y complicidad.

Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia), de Alejandro González Iñárritu

birdmanEL HOMBRE-PÁJARO AL RESCATE

Después de su aventura barcelonesa con Biutiful (2010), -primera película sin su guionista Guillermo Arriaga, que había escrito sus tres primeras cintas- la cual dejó un sabor agridulce, donde Bardem era un enfermo terminal a punto de ser desahuciado, Alejandro González Iñárritu (México D. F., 1963) vuelve a rodar en inglés y una historia situada en Nueva York, en las tablas de la farándula de Broadway. En este caso, el realizador mexicano, gira hacía otro rumbo en su carrera, y se aleja de los personajes que habían caracterizado hasta ahora su filmografía, esta vez no hay seres desvalidos y excluidos sociales que se mueven en el abismo diariamente, ahora se ha centrado en el mundo de los actores, y en concreto, en uno de ellos, en alguien sumamente peculiar, que si bien su vida pende de un hilo, en algunos momentos, su ser está acostumbrado a lidiar con otro tipo de problemas, que tienen que ver más con la existencia y la espiritualidad. El personaje en cuestión recibe el nombre de Riggan Thomson, -pletórico Michael Keaton, en un rol que tiene muchos apuntes de su vida real- un actor cincuentón venido a menos, que en los años 90 cosechó fama internacional por protagonizar la saga de Birdman, el súper-héroe de turno enfundado en mallas que salvaba el mundo de malhechores y ataques terroristas. Ahora que su carrera, tanto interpretativa como personal, se encuentra en un callejón sin salida, se enfrenta a un reto personal: adaptar, dirigir e interpretar la obra “De qué hablamos cuando hablamos de amor” basada en un relato de Raymond Carver. Para ello se ha rodeado de un grupo de colaboradores, entre ellos su actual pareja y amigos, para levantar el montaje en pleno corazón de la gran manzana. Iñárritu nos coloca en un par de días previos al estreno, en las funciones de los preestrenos. En ese caos vital y mental por el que se mueve este hombre, aparecen una serie de personajes que le ayudan o lo desestabilizan aún más si cabe: su asistente, que intenta que el tinglado no naufrague antes de arribar a puerto, su hija, Sam, -una Emma Stone cándida y perversa- que hace de su asistente, y le reprocha  y le juzga por aquellos años que mientras se enfundaba en la piel de Birdman, ella no tenía su cariño; su novia, actriz en la obra, que le recrimina su falta de atención, su compañero, Mike Shiner, -Edward Norton en plan desfase y muy desatado- un actor de gran talento, pero también falto de profesionalidad y con tendencias psicóticas, y por fin, su alter-ego enmascarado, que actúa recordándole sus miedos, sus complejidades y su falta de personalidad, entre otras cosas. Este mejunje circense y caótico entre bambalinas que se ha parido Iñárritu en su quinto largo, explora los mecanismos oscuros del alma humana, hincando el puñal en los rostros de unos personajes que no encuentran su lugar, que deambulan como monstruos heridos en un paraíso absurdo donde ya nada parece tener forma y que los sueños se materializan en miedos y frustraciones. El cineasta mexicano funde toda esta amalgama de seres atrapados en su propia vorágine encerrados en apenas tres jornadas, filmado en un plano-secuencia, ayudado por puntos oscuros -operación similar a la llevada a cabo por Hitchcock en La soga- donde destaca la cinematografía de Emmanuel Lubezki –habitual de Cuarón y las últimas películas de Malick- pero aparte de la filigrana y virtuosidad técnica, la película se desata en una locura enfermiza sobre los egos, la fragilidad de las relaciones humanas, la percepción de uno mismo, la importancia de aceptarse, y sobre todo, la in-capacidad humana de sentirse bien con uno mismo y con los que les rodean.