Juegos de familia, de Belén Macías

juegos-de-familia_poster_rgbEL AMANTE DE MI MUJER.

La comedia elegante o sofisticada que tan buenos dividendos dio en la época dorada de Hollywood en las décadas de los 30 y 40, con títulos como Lo que piensan las mujeres, Ninotchka o Historias de Filadelfia… En la actualidad, y recogiendo aquel testigo sensacional, han aparecido una comedia con el aroma de los grandes, producida en Francia, con autores como Jaoui o Kaplisch… Una comedia construida con elegancia y delicadeza, en las que también hay cabida al humor más banal, pero conjugado en un relato lleno de inteligencia y crítico con la sociedad que nos rodea. Aquí tuvimos nuestro esplendor en los 80 con títulos de Trueba con Sé infiel y no mires con quién, Colomo con La vida alegre, y en los 90 con Gómez Pereira de Boca a boca o El amor perjudica seriamente la salud… Por esos terrenos se mueve la tercera película de Belén Macías (1970, Tarragona), en la que la directora cambia el rumbo, después de las interesantes El patio de mi cárcel (2008) y Marsella (2014) cintas de marcado acento personal que, aunque tenían algún rasgo de comicidad, se instalaban en el drama social con actitud crítica. En Juegos de familia, Macías se sumerge en una historia ajena, un encargo, como los muchos que hace en el medio televisivo, en el que se plantea una comedia elegante donde se profundiza sobre el amor maduro.

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La historia gira en torno a un matrimonio de los de toda la vida que ha pasado la sesentena, ella, Carmen siente que su marido, Andrés, ya no la quiere y se busca un amante, Raúl. Cuando el marido, acomodado en una situación que ya le va bien, lo descubre, comienza una torpe aventura que consiste en aliarse con el amante para de esta manera recuperar a su mujer. Entre medias, están los hijos, Santi, al que se le resisten los amores comprometidos, y además en el trabajo no se siente valorado, y Lucía, que mantiene una relación con un casado, y le asaltan las dudas sobre su vida y trabajo. Y para rematar el enjambre familiar, nos topamos con el suegro, propietario de la fábrica de juguetes Play Time (guiño al universo de Tati) negocio en crisis amenazado de cierre, en el que trabajan el padre, el nieto, y la nieta. Y en esas estamos, una familia en plena crisis sentimental y laboral.

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El buen hacer de Macías, que ya demostró su madurez a la hora de exponer conflictos de manera sutil, y sus dotes para extraer lo complejo de sus intérpretes, acercándose a  los detalles que arman la historia, se encarga de desarrollar una comedia con toques de drama íntimo, sin olvidar los momentos cómicos, que los hay, principalmente protagonizados por Puigcorbé (que recuerdan a los de Salsa rosa) un actor maravilloso dotado de una vis cómica sensacional, que compone un personaje torpe y vampiro que sacará de su indefensión su mejor estrategia, después tenemos a Vicky Peña, la gran dama del teatro, que aquí hace de una mujer cansada de vida triste que, necesita volver a respirar y en su casa se ha convertido en algo peor que un mueble, en alguien invisible, y el tercero en discordia, según se mire, Antonio Valero, reputado actor, dedicado a la televisión en los últimos años, se convierte en la amenaza, en un duro adversario, ya que es un amante atractivo, delicado y con sentido del humor.

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Pero la película no se queda ahí, también se interesa por los devaneos sentimentales de los hijos, que parece que han heredado la torpeza de sus progenitores y también andan llorando por los rincones, y son incapaces de encontrar a alguien con el que estar bien. Una película entretenida, con momentos de comicidad excelente, que profundiza en los amores de la edad madura, utilizando un tono cómico, pero sin caer en banalidades ni en discursos aleccionantes, dejando que el espectador mire la historia sin aviso y sea él quién saque sus propias conclusiones. Estamos ante un relato que se asemeja en su tono y forma a producciones del país vecino, en las que destaca la comedia sofisticada con toques de drama e ironía, como No estoy hecho para ser amado  o Como en las mejores familias, dos buenas obras que nos acercaban a una mirada reflesiva a la hora de abordar los amores inesperados a cierta edad y los complejos entornos familiares desde puntos de vista inteligentes e irónicos.

Viaje, de Paz Fábrega

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“Todo es del viento y el viento es aire siempre de viaje”

Octavio Paz

Luciana y Pedro son dos jóvenes que se conocen una noche en una fiesta, después de intercambiar torpes palabras, se besan y deciden irse juntos. Esa noche no ocurre nada, pero tras deambular por ahí, Pedro tiene que marcharse al Rincón de la Vieja, un volcán en una ciudad próxima, donde tiene que hacer su tesis. El miedo de no verse más, ya que Luciana también marcha fuera, empuja a la joven a acompañarle. La nueva película de Paz Fábrega (1979, Costa Rica) nos zambulle de lleno en un relato construido a través del momento, de vivir el instante y dejarse llevar por lo que se está viviendo, sin más, sin pensar en el mañana, y en las consecuencias que traerá. La joven cineasta se plantea en sus trabajos una mirada crítica y constructiva sobre la realidad de la juventud, una edad de instantes y momentos líquidos, como definiría Bauman, un tiempo de sensaciones, de relaciones esporádicas, de disfrutar de todo lo que la vida ofrece, sin mirar más allá, en las que la mirada de Fábrega se interesa por la soledad que conlleva y ese deambular sin rumbo a la espera de una vida diferente a la convencional, pero que no termina por llegar.

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Nos subimos a este viaje acotado que se desarrolla en apenas tres jornadas, un fin de semana, a bordo de dos jóvenes que se acaban de conocer, que apenas recuerdan sus nombres, que no saben nada el uno del otro, pero que se dejan llevar por la aventura, guiados por el viento de cara, por la atracción del instante, por ese espíritu de libertad del momento, nada más. La cámara inquieta de Fábrega captura todos esos instantes, las bellísimas imágenes del volcán y sus alrededores, consumiéndonos con ellos, filmando los cuerpos de sus criaturas con una cercanía absorbente, mezclándose con el paisaje que los rodea. Los vemos jugando entre sábanas embriagados, recorriendo las vías de un tren o siguiendo los caminos salvajes de la jungla, bañándose desnudos en unas aguas, haciendo el amor en mitad de la nada, encaramados a un árbol, suspendidos, deteniendo el instante, en un intento inútil de parar el tiempo, pero dejándose llevar por sus sentidos y lo que están sintiendo en ese momento, disfrutando de la persona que tienen al lado, de ese amor incipiente, de esa pasión devoradora, sin más tiempo y lugar, y circunstancias personales, sólo eso, como si toda su vida fuese ese instante preciso. El estupendo e interesante giro del relato añade complejidad y una mirada profunda y analítica a toda la experiencia que estamos observando.

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Fábrega ha construido una película filmada en blanco y negro, que ayuda a describir y atrapar a sus personajes de forma abstracta, como si estuviésemos dentro de un sueño, de algo irreal, de una situación que se vive en otro mundo, muy física, minimalista (sólo dos personajes, el único personaje que interactúa con ellos está filmado en fuera de campo) y corporal, en la que asistimos a una aventura terrenal y soñada de dos almas libres, que rechazan las ataduras y las convenciones del tiempo moderno, que se mofan de las vidas tan encajonadas de sus conocidos, que se dejan arrastrar por lo que sienten. Una obra de guerrilla y a contracorriente, cine hecho desde la artesanía y el amor por el trabajo humilde y sencillo, que ha pateado innumerables certámenes en busca de financiación, cine cuidado al detalle, con el trabajo de Kattia González (también coproductora de la cinta) y Fernando Bolaños, una pareja protagonista viva, espontánea, que interpretan a sus personajes de manera cercana, transparente y honesta, captando esos momentos ínfimos que enriquecen las situaciones que estamos viviendo. Fábrega también en labores de guionista, codirectora de fotografía y de montaje, ha levantado una película pequeña, que nos llega de Costa Rica, una cinematografía desconocida por estos lares, pero que es capaz de producir obras de esta grandeza, en la que nos sumerge en esa vida propia de la juventud, en el que todo vale, y disfrutar del placer de cada momento, sin importar las consecuencias, es lo único que cuenta, dejarse llevar por la vida y el placer de experimentar esa libertad.


<p><a href=”https://vimeo.com/140967121″>Tr&aacute;iler VIAJE de Paz F&aacute;brega</a> from <a href=”https://vimeo.com/user22786367″>Mosaico Filmes Distribuciones</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>