La promesa, de Karin Steinberg y Marcus Vetter

LOCURAS POR AMOR.

“El amor es una forma de meditación y el arma definitiva contra tus padres”.

Corría el otoño de 1984, cuando dos jóvenes, Elizabeth Haysom, 20 años, de clase alta, atractiva e inteligente, con un pasado oscuro, lleno de abusos y adicciones, y Jens Soering, 18 años, hijo de diplomático alemán, superdotado, tímido y de gafas gruesas, se conocen en la Universidad de Virginia, y se enamoran. Una relación salpicada por el carácter dominante de ella y su innata capacidad para mentir. El último fin de semana del mes de marzo de 1985, concretamente, el 30, los padres de ella, Derek y Nancy Haysom fueron encontrados salvajemente asesinados en su domicilio. Elizabeth y Jens, los principales sospechosos huyeron hacía Inglaterra sobreviviendo con cheques sin fondos hasta que son arrestados y repatriados a EE.UU. Comienza el proceso, primero contra ella, que es condenada a 90 años de prisión, y luego, contra él, que se convertirá en el primer juicio televisado en la historia de la televisión, que acaba con una condena de cadena perpetua.

El tercer trabajo en conjunto de Karin Steinberg y Marcus Vetter, después de Hunger (2009) y El visionario, de hace tres cursos, donde daban buena cuenta de Martin Armstrong, un consultor de finanzas que ideó un sistema de predicción que se rifaban los grandes bancos, además de predecir la crisis del 2015. Ahora, la pareja profesional alemana nos ofrece un análisis certero y serio sobre el primer caso mediático en la historia judicial en EE.UU. La película arranca en la actualidad, en la investigación que llevan a cabo la abogada y el investigador que intentan encontrar pruebas que permitan la libertad de Jens Soering, debido a unas pruebas surgidas en el 2009 que ayudan a la inocencia del joven. Arrancamos con la versión de los hechos de Jens Soering desde la cárcel, cuando relata con minuciosidad y tranquilidad todo el caso desde que conoció a Elizabeth, mientras vemos las grabaciones de los juicios, y escuchamos los testimonios de las personas que participaron en los hechos, desde los policías encargados de la investigación, y los testigos y familiares de los acusados.

Steinberg y Vetter se ponen el traje de faena y nos introducen en un trabajo que recuerda a los mejores dramas judiciales clásicos como Anatomía de un asesinato, de Preminger, Doce hombres sin piedad o Veredicto final, ambos de Lumet, exponiendo todos los hechos sobre los que giran en torno a un caso de amor juvenil desaforado que lleva a sus protagonistas a cometer un asesinato atroz que los condenará de por vida. La película reflexiona sobre la viabilidad de una justicia que suele equivocarse, y no repara sus errores, o simplemente una ley poco transparente anclada en apariencias donde el estatus social acaba inclinando la balanza. Un fino y serio análisis sobre la América blanca y esos lugares oscuros que no vemos pero se desarrollan en el interior de sus hogares, o esos hijos, que encuentran en las mentiras, las drogas y el sexo desenfrenado una manera de escapar de una realidad deprimente de niño rico, y así encontrar una salida a un mundo demasiado superficial y lleno de inmundicia como también describía Capturing the friedmans, documento que nos contaba un caso de pedofilia en una pequeña comunidad estadounidense.

La promesa nos habla de esas declaraciones y posiciones a ultranza, de declararse culpable de algo que no has cometido, en este caso de condena, donde alguien decide salvar al ser que ama, aunque eso signifique arruinar su vida, y como el tiempo acaba pasándonos factura por aquellos actos descerebrados, pasionales e infantiles que cometemos cuando somos jóvenes sin pensar en las terribles consecuencias que acarrearan en nuestras vidas. Un documento sincero y magnífico que coloca el foco de atención en el abusivo y terrorífico uso de los medios del dolor y el voyeurismo ajeno, de una justicia racana y trasnochada, anclada en el conservadurismo más rancio, que no ayuda a la convivencia y sobre todo, a la mejora de los casos en el que pueden implicar y condenar a aquel que es inocente, sin constatar las diversas pruebas incriminatorias, o llevar a cabo investigaciones fraudulentas. Un joven que después de más de media vida en la cárcel clama por su inocencia, y que sólo admite su culpabilidad de haberse enamorado, o al menos eso creía el entonces, de una joven manipuladora y trastornada que no le convenía en absoluto.

Anuncios

El Visionario. El hombre que predecía la economía mundial, de Marcus Vetter

poster_castEL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

En un momento de la película, alguien suelta la siguiente premisa: “Quién domine la economía, dominará el mundo”. El experimentado realizador Marcus Vetter (Alemania, 1967), con larga trayectoria en el mundo documental nos sumerge en un fascinante y laberíntico baile de cifras, valores, mercados financieros y sobre todo, en un mundo donde nada de lo que vemos parece real, todo se mueve entre sombras y espectros, donde unos juegan y siempre ganan, y otros, nunca juegan, y cuando lo hacen, siempre pierden. Uno de esos personajes es Martin Armstrong, un economista e informático, que se convierte en el absoluto protagonista de la cinta, no se trata de una biografía al uso, sino en concentrarse en el éxito financiero que obtuvo Armstrong en los años 80, cuando diseñó un modelo de predicción basado en el número Pi, y luego el caso que lo condenó al ocaso. Armstrong ideó un modelo de gran precisión que anticipó algunas de las crisis con exactitud de reloj suizo como la Guerra del Líbano del 82 y la burbuja del índice Nikkei en diciembre del 89. Los banqueros más poderosos de Nueva York lo invitaron por todos los medios a su alcance a que formara parte de sus equipos, pero Armstrong siempre se negó. Hecho que lo condujo a una acusación de estafa y conspiración. El FBI requisó toda su documentación y se enfrentó a un delito de estafa por valor de 3000 millones de dólares. En el 2001 ingresaba en una prisión federal donde acabó pasando 11 años de su vida.

La película se detiene en el caso que hundió a Armstrong hablando con el propio protagonista, además de todos sus colaboradores y familiares, todos ellos nos ponen en antecedentes de lo ocurrido, nos desvelan detalles precisos y datos que nos llevan a pensar en una conspiración bien armada por los más poderosos para acabar con el negocio de Armstrong. La cinta arranca en el 2012, cuando Armstrong ha cumplido su condena, y asiste a realizar un seminario de economía donde vuelve a reencontrarse con todos los allegados de su equipo profesional. Luego, la cinta nos irá contando su modus operandi que utilizaba para prever las crisis y desastres financieros mundiales. Para centrarse, en el grueso de la trama, del caso que le llevó a prisión. Un caso lleno de sombras y zonas muy oscuras que implicaba al gobierno de Rusia, el FMI y uno de los bancos más poderos de Nueva York. Un caso que a día de hoy sigue sin desvelarse. Se describe minuciosamente el verdadero linchamiento al que fue sometido Armstrong, un juicio donde se le acusó injustamente con pruebas falsas, y tiempo después, cuando el Republic National Bank declaró su culpabilidad, el juez encargado del caso, quizás movido por hilos de las altas esferas, lo mantuvo en prisión. A pesar de las innumerables ofertas, primero, y luego coacciones y chantajes, Armstrong nunca desveló la clave de su modelo económico infalible. Quizás, el quid de la cuestión, que le mantuvo tantos años privado e libertad.

Un documento demoledor contra el sistema económico mundial, su modo de operar, basado en un funcionamiento ilegal fuera del alcance de la ley, donde las grandes operaciones financieras lo dominan todo, dirigen países, gobiernos y toda clase de poderes. Vetter ha realizado una obra de gran ímpetu fílmico, a modo de aquellas grandes obras de gran calado político de los 70 que dirigieron cineastas de la talla de Pollack, Pakula, Costa-Gavras… Una cinta desarrollada de forma brillante, aportando y documentando todos los datos y fuentes de primera mano, siguiendo el caso como si fuese un investigador experto, lástima que el juez y el fiscal no hayan querido participar en la realización de la película, porque quizás ellos si que tienen la clave de acceso a la información oculta que abriría las puertas que hacen falta para saber la verdad. Porque aunque el poder siempre se resista a desvelar la verdad, ésta, con el tiempo aparecerá, aunque llegados a ese momento, conoceremos todos los detalles del caso, quizás ya sea demasiado tarde, porque la frenética actualidad nos habrá sometido a otro nuevo caso sin resolver.