Gen_, de Gianluca Matarrese

EL DOCTOR HUMANISTA.  

“El buen médico trata la enfermedad, el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad”

William Osler

La sanidad es esencial para la salud de la vida de cualquier persona. Así que, la sanidad pública es vital para nuestra supervivencia. Protegerla y cuidarla deberían ser los principios por los que rigiesen nuestras vidas, desgraciadamente, muchos creen que todo está en venta y que el beneficio económico está por encima de las vidas. Por suerte, muchos luchan desde el anonimato para que la cosa no derive bajo esos conceptos superficiales. Uno de ellos es el doctor endocrino Maurizio Bini, especialista en tratamientos hormonales. Por su consulta situada en un hospital público de Milán pasan pacientes en procesos de fertilización y afirmación de género. Pacientes de edades y procedencias diferentes. Una visita que no sólo se basa en tratar el problema de salud, sino en acoger y cuidar al paciente, hacerle sentir en un espacio de confianza, de respeto y amor, a pesar de las autoridades italianas con su deriva fascista que implanta leyes en contra de las personas en las situaciones que el doctor trata a diario.  

El director Gianluca Matarrese (Italia, 1980), trata en sus documentales una diversidad de temas y elementos muy grande en su filmografía tales como la modificación del cuerpo, la afirmación de género, la decadencia económica, los traumas no resueltos, el teatro y el constante juego entre realidad y ficción. En Gen_, su séptimo trabajo tras las cámaras con el acompañamiento de guion junto a Donatella Della Ratta nos sitúa en las cuatro paredes de la consulta del Dr. Bini, si exceptuamos unas breves secuencias en que el propio galeno pasea por el bosque a la caza de sus preciadas setas. Una habitación que es un espacio de libertad donde los pacientes expresan sus miedos, inseguridades y demás preocupaciones, tanto en fertilidad como en temas de transición de género. Bini los escucha atentamente, los comprende y sobre todo, les brinda una ayuda capital para sus existencias, muchos de ellos son las primeras palabras de respeto y acogimiento que escuchan en sus vidas difíciles. Una humanidad que se hace patente en cada palabra, gesto y detalle del vitalista y simpático doctor, que ama su trabaja, ama la sanidad pública y antepone la libertad individual ante las leyes segregadoras y contrarias a un grupo de población diverso. 

Matarrese se hace cargo de la cinematografía y del sonido, con unos encuadres que acortan su distancia y se pegan al doctor y sus pacientes, en unos planos íntimos y transparentes que reivindican lo humano ante la ley, lo vital ante las leyes que no ayudan al pueblo y por el contrario, les hacen sufrir y no avanzar. Unos planos que muestran sin cortapisas, respetando cada voluntad y deseo de los implicados. Un sonido que contribuye a esa intimidad con la que está planteada toda la película, así como el molesto de las interminables obras que ayudan a rebajar la tensión que se vive en la consulta con esos momentos que el doctor habla con los obreros pidiendo el cese de los golpes para poder trabajar con tranquilidad. La música de Cantautoma, cinco películas con el director, actúa como respiro con esos estupendos intervalos para descansar y volver a la consulta, acompañando a unas imágenes de la actividad frenética en la planta de endocrinología. El montaje de Giorgia Vila, cuatro películas junto a Matarrese que, condensa y precisa los 104 minutos de metraje de forma amena, didáctica y humana, en la que asistimos a un viaje de personas de carne y hueso que entran a la consulta con una infinidad de dudas y miedos y se van un poco más relajados y un camino algo menos arduo.

Una película como Gen_, es profundamente humanista y rica en matices y detalles, situando en el foco a todos aquellos que la sociedad más conservadora hunde en la más absoluta invisibilidad. Una cinta revolucionaria porque da voz a los ocultos, y lo hace de una una forma natural, tremendamente revolucionaria y mostrando vidas con honestidad y muchísimo respecto, haciendo valer los valores de la empatía y el conocimiento como herramientas para entender la diversidad de los demás y nuestros prejuicios y valores humanos. Gianluca Matarrese construye una película a favor de la necesidad sanidad pública, ante esos clasistas que quieren privatizarla para generar enormes beneficios, que olvidan que el mayor beneficio es la salud de todos para todos, además la reivindicación de una sanidad como la que desarrolla el doctor Maurizio Bini y su entregado equipo, porque no sólo dignifica el oficio de facultativo sino que ofrece una visión real y humana de cómo debería ser, por el magnífico trato de respeto, cercanía y amor que ofrecen a los pacientes. Quizás uno de los valores del cine que son, sobre todo, mostrar la vida, sus diversidades, sus diferencias y todos esos puentes para acercarnos, conocernos y hablarnos, aunque algunos se empeñen en extraer esos valores y condenarlo a un mero producto audiovisual con el único fin de entretenernos sin más. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

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