Lou Andreas-Salomé, de Cordula Kablitz-Post

UN ESPÍRITU LIBRE E INDOMABLE.

“¡Atrévete, atrévete a todo!  ¡No tengas necesidad de nada! ¿No intentes adecuar tu vida a otros modelos, ni quieras ser tú un modelo para nadie?

Piensa que la vida no te va a regalar nada. Si quieres tener una vida, aprende a robarla. ¡Atrévete, atrévete a todo! Sé en la vida lo que tú eres, ocurra lo que ocurra.

¡No defiendas ningún principio, sino algo mucho más maravilloso,

algo que está dentro de nosotros mismos y nos quema como el fuego de la vida!”.

Lou Andreas-Salomé

La película se abre con una visita, un intelectual llamado Ernst Pfeiffer, fascinado por la figura de Lou Andreas-Salomé (1861-1933) llega a la vieja mansión en Göttingen, en Alemania. Corre el año 1929, la mujer vive retirada en el campo. Aunque se muestra esquiva al principio, Andreas- Salomé accede a verse con él, que le ayudará a ordenar su documentación y a escribir sus memorias. Entonces, la película nos traslada a la Rusia zarista decadente, del último tercio del XIX, cuando una adolescente Lou ya daba muestras de su carácter indomable a través de su cuestionamiento moral y religioso de la sociedad burguesa, adormecida y obediente de la moral correcta. Desde su más ferviente oposición a contraer matrimonio y su deseo de estudiar en Zurich (que era la única universidad de toda Europa que aceptaba alumnas).

La cineasta Cordula Kablitz-Post (Aquisgrán, Alemania, 1964) formada en lengua y literatura alemana, al tiempo que en teatro, y fogueada en la televisión, en la que ha realizado trabajos sobre figuras de la cultura alemanas como Nina Hagen y Helmut Berger, debuta en el largometraje con un biopic que sigue la vida y milagros de la singular filósofa, novelista y psicoanalista, aunque no lo hace de forma academicista, sino de otra forma, a través de aquello que ardía en el interior de esta mujer, sus ansías de libertad, que le llevó a cuestionarse todo y a todos, rechazando en un principio el amor, y siguiendo unas convicciones libres y modernas para la época, que primero chocaran con la férrea oposición familiar y luego con las convecciones morales de una sociedad machista y encerrada en las viejas costumbres extremadamente conservadora, donde el destino de la mujer eran el matrimonio y la maternidad. Lou Andreas-Salomé rompe con todo eso, a pesar de los intentos de su entorno.

La cineasta alemana rescata una de las grandes figuras de finales del XIX y principios del XX, colocando el foco de su película en su heroína, primero lo hace en su adolescencia, con la convincente y natural interpretación de Liv Lisa Fries, después con la extraordinaria y sutil composición de Katharina Lorenz que la interpreta desde la veintena hasta la cincuentena, y finalmente, la veterana Nicole Heesters cuando contaba con 72 años, ya retirada en su refugio. La película está a contada a modo de flashback, cuando la anciana le relata los años vividos, sus ansias de libertad, los conflictos, tanto internos como sociales que tuvo que hacer frente, su rechazo al amor, y luego, los amores consumados o frustrados que la llevaron a experimentar su vida de otra manera, con otro aroma y saboreándola en toda su plenitud y profundidad. Sus escritos, ensayos, pensamientos e ideas que la llevaron a hacer amigos como Paul Rée y Friedrich Nietzsche, que formaron un trío inseparable que discutía sobre la necesidad y deseos humanos, miedos,  inseguridades y (des) ilusiones que bullían en lo más complejo y profundo del alma humana (momento que la película recuerda a Julies y Jim, de Truffaut, uno de los tríos románticos y sexuales más famosos de la historia del cine) o el amor romántico, espiritual y sexual que tuvo con un jovenzuelo Rainer Maria Rilke, o el matrimonio de conveniencia para defenderse de las acusaciones de inmoralidad, y finalmente, su encuentro con Freud en la primera década del siglo XX, que la cambió por completo.

Estamos ante una película que cuenta con una excelente factura técnica y artística, con ese aroma de las grandes producciones de mitad del siglo pasado, pero sin olvidar la complejidad y el alma de sus personajes, completamente unos rara avis de la época, describiendo con delicada sutileza, sensibilidad y energía aquellos ambientes bohemios y creativos, como el  Berlín vanguardista de artistas y pensadores donde la bohemia enriquecía a cada uno de ellos, alejados de la burguesía rancia y conservadora, en un cinta retrato-personaje que se sumerge en el alma de su protagonista, describiéndola con aplomo y sencillez, sin juzgarla, dejando que su propia mirada, inquieta, inteligente y audaz, sea la que hable por ella misma, en la que la película se contagia del espíritu del personaje convirtiéndose en un retrato vibrante, emocionante y genial, en la que toca diversos y complejos temas de aquella Europa decadente del XIX, y principio del XX, que estaba a punto de abrir un nuevo siglo que la cambiará por completo, desde los estudios de las nuevas ciencias del alma, como el psicoanálisis, o las amenazas fascistas que explotarán en el segundo tercio del siglo para cambiarlo todo. Kablitz-Post no sólo ha construido una película sobre una mujer maravillosa y genial, muy adelantada a su tiempo, sino que descubrirá para muchos a una de las primeras feministas que puso las primeras piedras en las que cuestionaba al hombre como figura central de todo, para emprender un viaje emocional y físico, en el que cuestionaba esas formas conservadoras que obligaban a la mujer a seguir los patrones impuestos por los hombres, y alentaba para que las mujeres tuviesen su propia vida predicando con su ejemplo, luchando para que la mujer fuese una persona, no un instrumento más de la masculinidad.

Una de las grandes precursoras del feminismo, del amor libre y la vida como camino de experimentación, conocimiento, reflexión y sobre todo, lo que fue el signo de su existencia, la libertad por encima de todo y todos, como un camino para la realización personal, los cuestionamientos sociales y demás ideas o pensamientos que anteponían las formas y conductas sociales al espíritu libre de cualquier persona que quisiera ser ella misma y descubrir la vida en todas sus facetas, reflexiones muy modernas que dejó escritas en su extensa bibliografía que los nazis intentaron quemar después de su muerte, aunque no lo consiguieron. Lou Andreas-Salomé es una de las figuras más importantes para entender los grandes cambios sociales y de ideas que explotarán en Europa antes y sobre todo, después de la Segunda Guerra,  Mundial, en el que las convenciones conservadoras que imponían la iglesia y la burguesía comenzarán a ser debatidas y protestadas por almas libres, independientes e inteligentes como la figura de Lou Andreas-Salomé, una mujer decidida, luchadora, feminista y sobre toda, un referente para todas aquellas personas inquietas, curiosas, reflexivas y de pensamiento crítico.

El invierno, de Emiliano Torres

EL DESIERTO BLANCO.

“El futuro es una promesa tan lejana como el horizonte”.

En algún lugar de la Patagonia Argentina se levanta una hacienda dedicada a pastorear ovejas con la ayuda de caballos, regentada por el viejo Evans. Como cada otoño, un grupo de jornaleros llegan para cuidar y esquilar al rebaño. Entre ellos, se encuentra Jara, un joven del noroeste que viene a sustituir al anciano que el patrón ha decidió jubilar. A partir de esta premisa argumental, sencilla y humilde, Emilano Torres (Buenos Aires, 1971) – asistente de dirección durante años con directores como Daniel Burman, con el que coescribió algunas películas, Marco Bechis o Miguel Courtois, entre otros -, nos embarca en una travesía por este lugar inhóspito, árido y difícil, en el que el hombre tendrá que sobrevivir no sólo a esos elementos naturales hostiles de lo más profundo y crudo invierno, sino a la condición humana, aún más si cabe más compleja e indescifrable. Torres compone una película silenciosa, apenas sus personajes esbozan algún diálogo, o hablan de manera escueta, sus criaturas hacen, se mueven, viven y trabajan con las ovejas y los caballos, apenas se relacionan con los demás y se muestran extremadamente reservados y callados, sabemos poco de sus vidas anteriores o actuales, sólo lo que hacen cotidianamente en la hacienda.

El cineasta bonaerense construye un western casi metafísico, en el que en su primera mitad hay más movimiento de personas y acciones físicas, donde se teje la relación de miradas y gestos que se construye entre los dos protagonistas, el viejo capataz y el joven que viene a sustituirle, entre esa vida que se va contra esa vida que viene. Torres cimenta su película a partir de dos elementos, tanto el natural, la fisicidad y el ambiente hostil de la Patagonia invernal, con sus tremendas heladas y aislamiento, conduce a sus personajes a situaciones límite y difíciles de llevar, y por otro lado, el elemento humano, la conducta de estos seres que se muestran solitarios, bastantes perdidos y muertos de miedo, ante un mundo que parece pasar por encima de todo aquello que se rebela contra el paso del tiempo y las necesidades deshumanizadas de un capitalismo que arrasa con todo. Una cinta de factura bellísima, en la que su fotografía capta a la perfección el abrumador y amenazados paisaje que acaba envolviendo y anulando a los personajes, vencidos a los elementos, tanto físicos como psíquicos, en un guión construido a fuego lento, donde el conflicto va creciendo lentamente, sin prisas pero sin pausa, en el que todo parece de una inmovilidad terrible, casi de película de terror, pero que en el fondo, nos está llevando hacía esos lugares profundos y oscuros del alma humana en el que a veces caemos sin ningún atisbo de retorno.

El magnífico trabajo de los dos intérpretes, el veterano Alejandro Sieveking (toda una vida dedicada a la dramaturgia y dirección teatral, y que tuvo a Víctor Jara entre sus colaboradores) y el joven Cristian Salguero (visto en Paulina, de Santiago Mitre, siendo uno de los violadores) componen unos personajes creíbles, cotidianos y llenos de brumas y soledades, como aquellos vaqueros silenciosos que hablan más de lo que esconden, y se muestran cautos ante cualquier relación, y ocultan, ya no sólo su pasado, sino también sus planes futuros. Unos hombres de los que sabemos muy poco, por no decir nada, aunque a medida que avanza el metraje iremos descubriendo su pasado, algo de ellos, para entender su forma de hacer en el tiempo en el que se sitúa la trama. Torres ha construido una película honesta y sincera, en el que su ritmo no decae y va in crescendo, augurando ese duelo que estallará inevitablemente, como ocurre en los mejores westerns, aquellos que durante toda la película vamos asistiendo a ese final, a esa pelea que llevará a los dos almas antagónicas a dirimir sus diferencias, tanto emocionales como territoriales, porque como suelen ocurrir en estas historias, sólo puede quedar uno, aquel, no más fuerte, sino aquel que mejor se adapta al entorno hostil por el que tiene que moverse y sobrevivir diariamente.


<p><a href=”https://vimeo.com/217061016″>EL INVIERNO Trailer Oficial Esp</a> from <a href=”https://vimeo.com/filmburo”>Film Bur&oacute;</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>