Pozoamargo, de Enrique Rivero

Poster Pozoamargo-TAMANO A4(21X 29.7cm)-outlineLA HUIDA IMPOSIBLE.

El arranque de la cinta anticipa el trabajo de concisión narrativa en el que está construida la película, vemos, en primerísimo primer plano, y con abundante luz, una jeringa penetrando en un brazo, pasamos a corte a un plano en penumbra, de una pareja haciendo el amor, y volvemos al hospital a conocer los resultados de los análisis. Una forma precisa y contundente, en que el sonido inunda todo el encuadre. Enrique Rivero (mexicano nacido en 1976 en Madrid) ya había demostrado sus maneras de gran narrador en sus anteriores trabajos, en Parque Vía (2008), galardonado con el Leopardo de Oro y FIPRESCI en Locarno, y en Mai morire (2012), que también viajó por múltiples festivales. Dos obras de gran calado narrativo, en el que tanto la forma como el fondo casaban de forma explícita y sencilla en todo lo que se contaba. Dos relatos profundamente oscuros, en el que dos personas de marcada naturaleza interior, tenían que lidiar con un exterior al que temían, tanto físico como emocionalmente.

tal_pozoamargo

En este nuevo trabajo, se enfrasca en la existencia de Jesús (interpretado por el debutante Jesús Gallego) un hombre de mediana edad, de rostro duro y trabajado (recuerda a los viejos pistoleros de los westerns de Peckinpah o al Daniel Fanego de Los condenados) que ante la adversidad en forma de enfermedad venérea, opta por huir de su mujer embarazada y refugiarse en sí mismo. El viaje físico lo lleva hasta Pozoamargo, un pueblo de la Castilla rural y profunda, en el que las gentes se ganan el pan vendimiando. El cineasta mexicano opta por una estructura dividad en dos, con tonos diferentes, en el primero, con una duración cercana a la hora, somos la mirada de este hombre, acarreando a sus espaldas el sufrimiento que lo azota diariamente de culpa y castigo, una alma en pena, que huye de sí mismo, pero no encuentra alivio, y serenidad en su interior, y en el último tercio, la película se transforma, en un ejercicio en blanco y negro, con rasgos muy significativos del cine del este, con Tarkovski o Tarr a la cabeza, y nos introduce en otra dimensión de la existencia de Jesús. Rivero consigue sumergirnos, casi sin darnos cuenta, en esa atmósfera opresiva, utilizando pocos diálogos, a través de un paisaje árido y vacío, y pocas cosas que hacer, y unos personajes de pueblo, cerrados y parcos en palabras. La existencia de Jesús transcurre entre el trabajo en el campo, alguna partida en el bar, y la relación algo tormentosa con la dueña del bar, y los cantos de sirena de la putita del lugar (extraordinaria la caracterización como “lolita” de Natalia de Molina). Una vida sin vida, un alma sin corazón, una forma de ocultarse de los miedos y las inseguridades de alguien que no es capaz de enfrentarse a una realidad dura y difícil, un cobarde que prefiere la huida a aceptar los palos vitales.

1466603947752

Rivero ha construido una obra de corte cinematográfico bellísimo, pero de contenido muy doloroso, a través de un armazón de puro hierro, en una obra de gran sentido vital, que profundiza en la oscuridad de lo humano, aquello que nos impide ser quiénes somos, y afrontar nuestra propia vida. Un brutal descenso a los infiernos, a través de una forma elegante y demoledora, que no deja respiro, que nos ahoga y nos invita a reflexionar en nuestra propia naturaleza, en las zonas oscuras de nuestro interior. Una película impregnada de las huellas del cine mexicano contemporáneo en el que los universos de Reygadas, Escalante, entre otros, se dejan intuir en la cinta. Una película física, agreste, con una animalidad absorbente y esculpidora, con una maravillosa fotografía de Gris Jordana (asistente de cámara en Mai morire, que ha destacado en Family tour, de Liliana Torres y en El adiós, de Clara Roquet) en la que priman los contrastes de la luz de Castilla, con los interiores opacos u oscuros que reinan toda la película), y el excelente trabajo de arte de Miguel Ángel Rebollo (habitual del cine de Javier Rebollo y Jonás Trueba) a través de la concisión y la desnudez de las localizaciones, sin olvidarnos, del gran trabajo de montaje, del propio director y Javier Ruiz Caldera (responsable de las ediciones de las anteriores películas de Rivero, y director de Tres bodas de más y Anacleto: Agente secreto) en un ejercicio de economía narrativa, en el que casi sin respiro, nos van introduciendo en el interior de un hombre acosado por los miedos, la culpa y el castigo, que no encuentra redención para su mal.


<p><a href=”https://vimeo.com/141942738″>Pozoamargo – Trailer oficial</a> from <a href=”https://vimeo.com/user21891033″>Una Comunion</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Esa sensación, de Juan Cavestany, Julián Génisson y Pablo Hernando

esa_sensacion_52885EL INMENSO VACÍO.

Tres directores: Juan Cavestany (1967, Madrid), autor de las imprescindibles Dispongo de barcos, El señor, Gente en sitios, entre otras, películas de costes muy reducidos que, desarrollan a través de breves secuencias, un compendio de lo absurdo de la existencia y cotidianidad, en el contexto de crisis económica, social y vital. Julián Génisson (1982, Madrid) del colectivo audiovisual Canódromo Abandonado, autor de La tumba de Bruce Lee (que se reserva un breve papel), y finalmente, Pablo Hernando (1986, Vitoria-Gasteiz), autor de los largometrajes Cabás y Berserker (2015). Y tres historias: Un extraño virus se propaga silenciosamente por la ciudad contagiando a los ciudadanos, a los que contagia sin remedio, sometiéndolos a situaciones sin sentido, en las que preguntan y formulan cuestiones sin venir al caso, dejándolos fuera de juego, y además, provocando la estupefacción de sus asombrados acompañantes. En la segunda, un hijo, vendedor de pisos, sigue a su padre que parece perdido sin tener muy claro quién es y qué hacer. Y para terminar, una mujer joven y atractiva tiene relaciones sexuales con todo tipo de objetos que se va encontrando en su camino.

maxresdefault

Tres miradas y tres relatos, tres formas de reflexionar y penetrar en el vacío existencial de la cotidianidad y el absurdo de nuestras vidas, desde un punto de vista irónico y sarcástico, situaciones surrealistas, incluso esperpénticas, de las que vemos cada día, pero siempre manteniendo un tono serio en lo que se cuenta. Historias que se narran de forma paralela, a modo de vidas cruzadas, en la que se opta por miradas y acercamientos diferentes: La del extraño virus, da una vuelta de tuerca más al cine reciente que ha ido haciendo Cavestany, un cine focalizado en las miserías y absurdos humanos, se mantiene fiel a sus antecesoras, pero optando por nuevos caminos, mantiene algunas de sus características, eso sí, como las abundantes localizaciones, o las tomas largas, mantiene un tono cercano y transparente, produciendo situaciones incomódas y esperpénticas, y una gran variedad de vaiopintos personajes que abarcan todas las clases de condiciones sociales y carácteres, sigue provocándonos mucha extrañeza y absurdidad, y penetra de modo salvaje, aún más si cabe, en la profunda herida de la desorientación de los ciudadanos. Continuando con la del hijo que intrigado por la actitud extraña de su padre, lo sigue por las calles y lo espía, un relato que nos habla de la fe, del descubrimiento de la fe católica por parte del padre, y el hijo, atónito por el hecho, no cesa de preguntar, buscando respuestas  pero es incapaz de  encontrar la manera de entender. Quizás, padre e hijo, se parecen mucho más de lo que uno u otro desearían. Un relato contado a modo de thriller urbano, con una cámara que funciona como testigo accidental a todo aquello que está sucediendo.

ESASENSACION1

Y para redondear la función, la de la chica enamorada de objetos, compuesta sólo por acciones, prescindiendo de diálogos, apoyada en una cámara pegada a su personaje, que sigue sin cesar a un personaje ávido de deseo que huye de un pasado que quiere olvidar, describiendo esas zonas oscuras que despiertan nuestro deseo, protagonizada por una actriz en estado de gracia, Lorena Iglesias, que mantiene de forma ejemplar la curiosa desviación sexual de su personaje, dotándolo de humanidad y extrañeza, y haciendo creíbles las situaciones con sólo gestos y miradas. Una cinta que demuestra la capacidad de nuestros creadores, que suplen la falta de medios, con una inagotable energía de talento y sabiduría, para seguir produciendo películas que hablen de los tiempos de ahora, desde miradas y puntos de vista diferentes, que actúa a modo de resistencia contra la corriente generalizada tan vacía y superficial. Cavestany, Génisson y Hernando han construido una película de ahora, contada de forma irónica y muy ácida, en la que ponen el dedo en la llaga en esa inmensa vacuidad instalada en todos nosotros, esa falta de rumbo y valores que se han perdido debido a la crisis. Una obra de nuestro tiempo, demoledora, y sin adornos, que habla de personas como nosotros, seres vacíos que no se encuentran a sí mismos, ni a los demás, que no saben adónde ir ni que hacer, individuos solitarios, faltos de vida, que deambulan como fantasmas por ciudades cada vez más extrañas y automatizadas, en un mundo caótico, materialista y falto de valores.