La Pasión en el Arte, de Phil Grabsky

LAS IMÁGENES DE LA PASIÓN.

“A cualquiera que le interese el arte o le interese simplemente la cultura visual, le tiene que interesar la historia de Jesús, porque en ella se muestran las imágenes más bellas, conmovedoras e intensas de toda nuestra cultura visual. Sin duda, es la historia más ilustrada de  la historia occidental. La ambición, el dolor, el sufrimiento, la gloria, todos los elementos de la tragedia clásica convergen en este drama increíblemente intenso”

Rachel Campbell-Johnston, historiadora y crítica de arte

Muchos de nosotros, amantes del arte y la cultura, nos hemos sentido fascinados frente a una pintura, mirándola como si no hubiese un mañana, ensimismados en sus trazos, sus figuras, sus colores, su luz, sumergidos en su contemplación, y en su interior, en la escena que representa, y no solo en ella, sino a la que la precede y también, en la que vendrá después. Una pintura explica un momento de la historia, un relato suspendido en el aire, un instante que quedará grabado para la historia y para quien la contempla.

El cineasta británico Phil Grabsky lleva toda su carrera produciendo y dirigiendo documentos sobre arte, su catálogo es impresionante y especialmente jugoso por la enorme variedad de sus trabajos que van desde grandes compositores como Mozart, Beethoven o Chopin, pintores como Manet, Vermeer, Renoir, los impresionistas europeos o americanos, Da Vinci o Picasso. Aunque, quizás le faltaba la guinda del pastel, la vida y muerte de Jesús representada en la pintura a través de la historia del arte. El relato de Grabsky arranca y se despedirá con una misa de la iglesia ortodoxa rusa, una religión muy sensible con el arte sacro, ya que sus iglesias se muestran especialmente muy recargadas de pinturas e imágenes, asistimos a su liturgia, acompañados por los cantos. Después de este intenso prólogo, la película da paso a los expertos en la materia, historiadoras/es del arte e investigadores de prestigios, empezando por Rachel Campbell-Johnston, seguido de Jennifer Sliwka y David Gariff, que nos irán iluminando con sus certeras reflexiones y estudios sobre las diversas pinturas que veremos desde Caravaggio, Raphael, Michelangelo, Leonardo, El Greco, Dalí, Rubens, Tiziano y muchos más, que nos irán contando la vida, muerte y resurrección de Jesús, dando saltos en el tiempo y viendo un recorrido brutal y fascinante por la historia del arte y sus diferentes estilos, épocas y escuelas.

Un viaje en el que nos acompañarán también, el relato en off de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan que iremos escuchando las diversas escenas de la vida de Jesús. No solo estamos ante una película que explica como la historia del arte se ha acercado a la vida de Jesús, sino que nos sumerge en un universo fascinante, cautivador y profundo sobre la imagen como herramienta poderosa para hablar de nuestro pasado y de nosotros, como explica la historiadora e investigadora Jennifer Sliwka: “Creo que a la gente le incomoda mucho lo que no entiende. A menudo, puede que no se sienta incómoda con esas historias, ya que realmente son historias que violentan. Si el cuadro no te interpela, pasas de largo, sin más. En cambio, si dedicas un tiempo a conocer la historia bíblica, buscas respuestas en el cuadro y reflexionas como algunas obras han interpretado la historia bíblica, y la respuesta es extraordinaria en todos los sentidos. Entender la historia bíblica, nos ayuda a entender muchas cosas sobre nosotros, seamos religiosos o no”.

El cineasta británico compone un relato de 85 minutos que viaje alrededor de nuestros sentidos, mostrando con una capacidad magnetizadora las diversas pinturas que pasan frente a nosotros, en el que las diversas voces que van leyendo los evangelios nos introducen aún más si cabe en las múltiples interpretaciones que han realizado los artistas de las escenas más importantes y fundamentales no solo de la cristiandad, sino de nuestra historia occidental. Mirando, descubriendo, redescubriendo, completamente imbuidos por la fuerza de las imágenes, su contenido, su luz, sumergidos en la fascinación de todo aquello que nos explica y que interpela en nosotros, independientemente de nuestras creencias religiosas, llevados hacia el interior de la pintura, su contexto histórico, y el instante en que el artista la imaginaba y la pintaba, muchos instantes de la historia, de nuestra historia, suspendidos en una obra de arte, en una pintura que explica la vida de un ser humano convertido en la divinidad más grande de todo el mundo occidental. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

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