Una luz en la oscuridad, de José M. Borrell

MIRAR AL OTRO. 

“Educar es formar personas aptar para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros”

Herbert Spencer

Todo empieza con un viaje de fin de curso a Marruecos, en el que Marta Borrell, una niña de 15 años del Colegio Aljarafe de Sevilla, es testigo de la triste realidad de las escuelas del país. El siguiente verano, acompañada de su familia, visita Mozambique, uno de los países africanos más pobres, donde visitará diversas escuelas rurales, donde vuelve a comprobar la difícil situación de su educación. Con toda esa información, Marta acude a entrevistarse con políticos, expertos y especialistas en el tema de la educación para preguntar porque es inexistente la educación en países africanos. El director José M. Borrell, que se ha pasado casi un lustro haciendo documentales sobre cambio climático, mujeres y demás temas sociales, para diversas organizaciones en África, América Latina y Asia, se lanza a una aventura extraordinaria, junto a su hija Marta, y Sara Fijo, su mujer, en la producción, para contarnos la inquietud y el compromiso de una niña que se hace preguntas, que quiere conocer la realidad educativa de África, y luego, exponer la situación a los dirigentes, expertos y demás elementos en la materia.

Una luz en la oscuridad no pretende hacer una radiografía exhaustiva de la educación en los países subdesarrollados del mundo, sino que, en su modestia y cercanía consigue algo más profundo, mostrar una realidad que puede ser la de muchos lugares, y lo hace con la mayor sencillez y sensibilidad, sin demagogia ni sentimentalismos, sino acercándose con respeto y honestidad a los problemas educativos de Mozambique, y escuchando a los que allí viven, que nos explican los diversos conflictos que originan la falta de escuelas y maestros apropiados. La película, quedándose en ese ámbito, el de mostrar el problema, ya sería muy interesante, pero no solo no se queda ahí, sino que va al otro lado, es decir, a hablar con los responsables educativos como los representantes de la Unesco, asesores de gobiernos occidentales, responsables de fundaciones que trabajan en la zona, y demás especialistas que, de una forma u otra, conocen de primera mano el destino de los recursos humanos y económicos y como se gestionan y distribuyen.

Marta que, en muchas ocasiones, la acompaña su amiga Berta, muestra la sinceridad y el compromiso de unos jóvenes que han crecido con internet, que conocen el mundo a través del audiovisual, al igual que los habitantes de Mozambique y otros lugares con carencias educativos, tanto a nivel físico como emocional, hecho muy significativo que los hace diferentes a otras generaciones, ahora la lucha y la reivindicación se hace y se trabaja de diferentes maneras, con la voz de Marta, que como otras muchas adolescentes en el mundo, reivindican la justicia social como arma para avanzar y crecer como planeta. José M. Borrell consigue en sus 75 minutos una película extraordinaria, ya no solo sobre la educación, sino también, sobre las herramientas que tenemos hoy en día para seguir en la lucha y en el trabajo para conseguir más igualdad en el planeta, para rebajar la distancia entre el mundo occidental y los países necesitados, exponiendo las fracasadas ideas de occidente en África, y abriendo nuevas vías resolutivas que están en África, dándoles los mecanismos, pero no diciéndoles como usarlos, reivindicando la mejor y única arma que tenemos los seres humanos para seguir avanzando que no es otra que la educación, el conocimiento, su transmisión, y sobre todo, la capacitación.

La película no muestra la resolución de los problemas, abre el debate e insta a la reflexión, convirtiéndose en un medio para la exposición y el trabajo necesario, siguiendo el mismo camino que otros trabajos que también reivindican la educación como el único medio para ayudar y ayudarse, tales como Ser y tener o Camino a la escuela, que mostraban las dificultades en la educación rural, la gran olvidada de los grandes planes económicos de los países, como muestra la película. Por una educación grande y humana que no nos haga unos meros transmisores de conocimientos, que vaya mucho más allá, y sea un vehículo maravilloso para crear personas que piensen por sí mismos, que sean críticos y respetuosos con su entorno y los demás, que tengan valores emocionales, que sientan fraternidad por los otros, que no se olviden de sí mismos, y sobre todo, que sean dignos con su condición humana. Quizás para todos estas cualidades humanas que deberían ser las de cualquier ser humano, todavía falta mucho, pero mientras llegan, si es que llegan, sigamos manteniendo el espíritu de la lucha y el trabajo por mejorar las cosas, aunque sea un leve resquicio, como esa luz en la oscuridad que sabia y honestamente reivindica la película, manteniendo esa esperanza por un mundo mejor, más humano, más justo y más cercano. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA


<p><a href=”https://vimeo.com/426695141″>Una Luz en la Oscuridad TRAILER</a> from <a href=”https://vimeo.com/gondolafilms”>Gondola Films</a> on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

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