Las grietas de Jara, de Nicolás Gil Lavedra

LAS CUENTAS DEL PASADO.

Pablo Simó es un arquitecto que trabaja para una prestigiosa empresa, está casado y tiene una hija. Todo parece sonreírle, aunque la verdad es que no. Simó pasa sus días sin más, sometido a la monotonía diaria, su mecanismo en el trabajo, y en casa, más de lo mismo, encerrado en una atomización aburrida y sin ningún tipo de aliciente, dejándose llevar como uno más. Un día, todo va a cambiar, la visita de una joven desconocida a la firma de arquitectura donde trabaja, una joven que viene preguntando por Nelson Jara. Jara, un tipo del pasado que devolverá los fantasmas del propio Simó y sus jefes. Las grietas de Jara es una adaptación de la novela homónima de Claudia Piñeiro (autora de la que ha sido adaptada en las películas Las viudas de los jueves, Betibú y Tuya) relatos situados en ambientes burgueses y aislados del mundo, donde la aparición de un cadáver trastoca la aparente armonía de sus vecinos. El director Nicolás Gil Lavedra (Buenos Aires, Argentina, 1983) que debutó con Verdad verdaderas (2011) donde plasmó la autobiografía de Estela de Carlotto, una de las abuelas de Plaza de Mayo.

En su segundo largo, Gil Lavedra, con un guión escrito junto al cineasta Emiliano Torres (del que vimos por aquí El invierno) hace un cambio de registro, centrándose en una película de corte noir, sumergiéndose en las decisiones que tomamos en nuestra vida, en esos instantes donde decidimos tomar partido por unas cosas u otras, y sobre todo, las consecuencias de esas decisiones en el futuro. Nos presenta a Pablo Simó, rodeado de una vida aparentemente feliz, aunque en esa existencia marcada algo falla, y la aparición de esa enigmática joven preguntando por alguien del pasado, desatará esa madeja existencial de Simó, y lo llevará por territorios que jamás debería haber transitado, en una espiral laberíntica sin fin, una especie de Señor K, que deberá, inevitablemente, hacer frente a esas decisiones del pasado que resucitan en el presente para cobrarse sus deudas. Gil Lavedra nos cuenta su película de forma desestructura, con abundantes saltos en el tiempo, rescatando situaciones pasadas mezcladas con ese presente que, cada vez, es más turbio y sombrío, y enmarcándolo en un tono ligero, cotidiano, sin efectos ni subrayados, introduciéndose en el interior de Simó, de un tipo atormentado encerrado en una existencia que no le agrada, que quiere escapar y salir corriendo sin parar, aunque para ello, deberá asumir sus decisiones y quizás, encauzar su vida hacia otros lugares más tranquilos.

El director bonaerense siguiendo las pautas del género, va marcando su película y cociéndola a fuego lento, sin muchos sobresaltos, e investigando los estados de ánimo de cada uno de sus personajes, en especial a Simó, el hilo conductor de esta trama que dejará al descubierto ciertas artimañas de unos, los poderosos, en el que la codicia de ganar más y quitar los obstáculos que se encuentren con el fin de conseguir sus cimas. Gil Lavedra cimenta toda su propuesta en dos pilares básicos, por un lado, en una trama compleja, pero bien acometida y sobre todo, bien explicada, y en sus intérpretes, empezando por la sobriedad y la inquietud de Joaquín Furriel dando vida a Pablo Simó, ese león enjaulado a su pesar, siguiendo con su alter ego en la trama, el tal Nelson Jara, interpretado por el gran actor Óscar Martínez, ese fantasma del pasado, como al que se le aparecía a Ebenezer Srooge, y bien secundados, por la elegancia y la turbiedad de Soledad Villamil y Santiago Segura, como los jefes de Simó, más dados a la apariencia y el deseo oscuro del negocio que a los gestos humanitarios, y por último, la presencia de Sara Sálamo, en un personaje interesante y con ese caparazón de inocencia y carácter, que provocará el conflicto.

Gil Lavedra ha construido una película de cine negro clásico, en el universo de los arquitectos y las consecuencias que tienen esas obras en las estructuras de los vecinos, en la picaresca de unos y otros para sacar tajada, y en la ambigüedad y los intereses de unos pocos, unos privilegiados, como explica en sus novelas Piñeiro, que explotan a la inmensa mayoría para su propio beneficio, haciéndoles creer que con esfuerzo y trabajo podrán conseguir sus objetivos, y sobre todo, la película hace una exploración muy interesante y poderosa de las consecuencias de nuestras decisiones que, al fin y al cabo, nos conducirán por el camino elegido, sino que también, por todos esos caminos que finalmente decidimos no escoger por miedo, interés o por rabia, por creer que pertenecemos a algo, y que todo eso es muy importante para nosotros, o al menos así nos los creemos, o nos mentimos para convencernos de ello.


<p><a href=”https://vimeo.com/268950993″>trailer LAS GRIETAS DE JARA</a> from <a href=”https://vimeo.com/user17601575″>39Escalones</a&gt; on <a href=”https://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

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