Después de nosotros, de Joachim Lafosse

178-cartel-despues-de-nosotrosTODO LO QUE PERDIMOS.

“El desastre siempre ha ocurrido con anterioridad”.

Donald W. Winnicot

Marie y Boris han decidido separarse después de 15 años en común y dos hijas gemelas. Pero, tal y como nos advierte el título original “L’economie du couple” (La economía de la pareja) el dinero, o mejor dicho, la falta de este, se va a convertir en un problema crucial en su separación. Aunque el séptimo título de la carrera del director Joachim Lafosse (1975, Uccle, Bélgica) no sólo se centra en ese conflicto, la película profundiza, y de qué manera, en las complejas relaciones humanas de la pareja, erigiéndose en el tema central del relato, por otra parte, tema que estructura la obra de Lafosse, muy interesado en investigar los conflictos que se desatan de puertas hacia dentro, como en los ámbitos familiares, culturales o los intrincados límites de la ayuda humanitaria como reflejaba en su penúltima película Los caballos blancos.

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Lafosse localiza su película en el ambiente doméstico, que a veces parece un hogar y en otras, se convierte, en un campo de batalla, donde hay lucha cuerpo a cuerpo, haciéndonos participe de las disputas entre Marie y Boris. La casa, propiedad de ella, pero reformada por él, se convierte en el epicentro de sus acusaciones y reproches, el lugar que han compartido tantos años, funciona como espejo transformador y monstruoso de su relación, algo que crearon juntos con ilusión y esperanza, se ha acabado convirtiendo en todo lo contrario, debido a su separación, en el eje de todos sus males. A través de una excelente planificación estructurada de tomas largas, consiguiendo unos planos que se deslizan entre los personajes de manera suave, casi imperceptible, dejándonos a los espectadores en la posición privilegiada de testigos omnipresentes en el drama que está aconteciendo, unos encuadre que los persiguen, casi tocándolos, por las cuatro paredes de la casa (en la que la cocina-comedor se convierte en el lugar esencial donde se desarrollarán la mayoría de los (des)encuentros de la post-pareja), si bien el jardín de la entrada de la casa, aporta un poco de luz y respiro a la oscuridad y tristeza que se ha instalado en la casa.

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Lafosse cuida cada detalle de su entramado dramático, cada objeto y mueble de esa casa, significa algo entre ellos, colocándonos a los espectadores como observadores, nunca juzga a sus víctimas, siempre manteniendo y argumentando las razones de cada uno de ellos, explicando y analizando cuidadosamente las diferentes posturas en el conflicto, dejando la última palabra y las oportunas reflexiones al público que verá su película (como la entrada del personaje de la madre de ella, más de conciliadora y explicando el paso del amor a la amistad, postura que no comparte su hija, más abierta a que si algo no funciona, hay que dejarlo. Un guión de hierro que penetra de forma realista y brutal en este drama, sacando los sentimeintos complejos e imposibles de descifrar por uno mismo, y enfrentados al otro, en el análisis de una pareja en ruinas, en descomposición, que se amaron, que tenían una vida y proyecto en común, pero ya no, pero que todavía sienten emociones por el otro, por aquel que lo fue todo en su vida, y ahora, se ha convertido en su enemigo, en alguien por el que ya murió todo lo que fue, todo lo que hubo, alguien que se ha convertido en otro, en alguien al que ya no ama, al que no quiere seguir viendo cada día.

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La pareja de actores, con Bérénice Bejo (que en El pasado, de Asghar Farhadi, también interpretaba a una mujer separándose) y Cédric Kahn (de interesante carrera como director) están estupendos y tremedamente veraces en sus personajes, consiguen transmitirnos, desde su intimidad, toda la energía y rabia contenida, y que explota en los momentos justos, aunque no sólo hay hostias y portazos, como en una primera instancia podría parecer, también hay espacio, aunque poco, para la sonrisa y el amor, o lo que queda de él, los restos del amor, porque siempre queda algo, aunque nos cueste admitirlo. Obra gemela de otros descensos al infierno del amor, como ¿Quién teme a Virginia Woolf?, Nosotros no envejeceremos juntos o  El infierno, títulos que han indagado en los conflictos de pareja de forma humana, creíble e inteligente, describiendo no sólo la parte del amor más romántica y pasional, sino también, cuando el amor se torna oscuro y complejo, en una guerra, una lucha en la que todo el cariño y la sensibilidad que hubo, deja paso a otros sentimientos, una etapa en la que los odios, las miserias y los monstruos de cada uno entran en escena apoderándose de todo y todos.

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