Lejos del fuego, de Javier Artigas

PODERES EXTRAÑOS.

“No quiero escuchar todo lo que dicen, ni quiero creerme todo lo que veo. No quiero decir todo lo que sé, ni todo lo que pienso. No quería decirlo, pero tú tienes poderes extraños sobre mí.”

La juventud perdida, o esa juventud y su tiempo en el ocaso, en ese limbo extraño y complejo donde los recuerdos de los primeros años de juventud forman parte de la memoria, porque el presente ha cambiado y nosotros con él, ha emprendido un camino que nos ha separado de aquellos amigos inseparables por entonces. Después de un año sin verse, un grupo de cuatro amigas vuelven a encontrarse, en ese espacio incierto en el que ya no eres joven y despreocupado, y te encuentras en una incertidumbre vital de grandes dimensiones, acumulando problemas emocionales, y muy perdido, en mitad de la nada y sin saber qué elegir ni adónde ir. El cineasta valenciano debutante Javier Artigas nos sumerge en una relato de aquí y ahora, que mucho tiene que ver con su edad y su tiempo, en el que nos habla casi en susurros, en un marco intimista sobre las rupturas emocionales de esos jóvenes que no lo son tanto, que han tomado caminos diferentes y ahora se sienten vacíos y vagabundos y extraños de su propia vida.

Artigas sitúa su película en un futuro no muy lejano, en el que los problemas inmigratorios han cambiado las sociedades creciendo enormemente la violencia de odio y discriminación, aupando a los gobiernos a fascistas, y el cambio climático ha hecho estragos en la vida cotidiana, donde ya no llueve, y la única estación existente es un verano tórrido y eterno. Valencia, con sus tradiciones de fiesta y fuegos, en mitad de las Fallas, se coloca como trasfondo de la acción, ya que la ciudad se encuentro sumida en un caos violento y de fuego, en este futuro distópico a la vuelta de la esquina, tan reconocible y doloroso. Artigas nos traslada lejos de la ciudad, lejos de todo ese caos social y emocional, para situarnos en un casa de pueblo, en un lugar casi fantasmal, en el que no se ven habitantes, en un sitio aislado donde las cuatro amigas y el hermano de una de ellas, pasarán un par de días envueltas en sus problemas y sus inquietudes emocionales.

Conoceremos a Palo, la instigadora de todo esta encerrona, que ayuda a su hermano menor, Toni, sometido a una relación tóxica, mientras ella intenta olvidar los errores del pasado, dejando atrás una relación compleja con su madre que los ha abandonado y la de un chico que la llevó por situaciones muy dolorosas. Virus, la fallera mayor, es una chica que necesita ser el centro de atención y el cariño de los demás, aunque su vida siempre ha estado dirigida por sus padres. Lena es una chica que es artista y se debate entre el consumo de drogas porque en el fondo no sabe qué hacer con su vida y qué desea realmente. Y finalmente, Sandy, inmigrante que arrastra el dolor de un ataque que acabó con sus padres. Mujeres jóvenes encerradas que huyen de una sociedad sumida en el caos y la violencia, mientras ella se encuentran perdidas y a la deriva, yendo de un lado a otro sin ningún anhelo de vivir y ser de otra manera, arrastradas por esa desazón vital y destructora de su entorno social.

Quizás, la mejor virtud de Artigas sea su modestia y sencillez, en una película low cost, centrada en sus personajes y relaciones, rodada con un equipo artístico, en el que destacan las interpretaciones sobrias y contendidas, apoyadas en las miradas y gestos sencillos de este plantel joven y natural de Laura Salcedo, Azucena Abril, María Asensi, Érica Molina y Mauro Cervera Just, y técnico debutante, en el que la casa de pueblo aislada de todos y todo, resulta la mejor evidencia de ese lugar lejos de todo donde las amigas de entonces pueden tener el tiempo preciso y el reposo necesario para hablar, desnudarse emocionalmente y sentirse liberadas de esas condenas que las han sumido en la desesperación vital en la que se encuentran, quizás, no resuelvan todos sus problemas internos ese par de días, pero puede ser el comienzo de ver sus vidas de otra forma, siendo más libres, más decididas y sobre todo, coger las riendas de su existencia siendo ellas mismas y olvidando los errores y las situaciones amargas que arrastran del pasado.

Artigas nos habla de esa idea de incertidumbre y dolor emocional de tantos jóvenes de ahora, perdidos en su vida, caminando sin rumbo, a la deriva, siguiendo a otros autores como Jonás Trueba, Carlos Marques-Marcet, entre otros, o a Roberto Bueso en La banda, otra película del buen estado de la cinematografía valenciana producida con bajo presupuesto. Lejos del fuego nos recuerda en muchos aspectos a El unicornio, de Louis Malle, una distopía en el que una joven se alejaba de esa sociedad en una guerra fratricida entre hombre y mujeres, y acaba en una casa aislada rodeada de personajes extraños. En el fondo, Artigas nos viene a decir que en momentos vitales extraños y perdidos, sea buena idea llamar a esas amistades que hace demasiado que no vemos, como nos canta La Bien Querida en su temazo Poderes extraños, la melodía que también nos habla del estado emocional que sienten las amigas, esas amistades perdidas que siempre están ahí aunque ahora nos hayamos olvidado de eso, porque siempre nos ayudarán a compartir soledades y sobre todo, a sentirnos mejor, aunque sólo sean un par de días, o incluso muchos más. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

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