[REC] Terror sin pausa, de Diego López-Fernández

REC, 15 AÑOS DESPUÉS.

“Pablo, grábalo todo, ¡por tu puta madre!”

El principal destinatario del cine es siempre el espectador. El público es el que recibe la película y la juzga según sus criterios personales y emocionales. No es extraño que esos mismos espectadores deseen homenajear esas películas que para ellos y ellas han significado no solo un momento de fascinación, sino un aprendizaje en muchos sentidos. Hay muchos documentales sobre películas como los recordados Corazones en tinieblas (1991), de Eleanor Coppola, Mi enemigo íntimo (1999), de Werner Herzog, Lost in la Mancha (2004), de Louis Pepe y Keith Fulton, Dangerous Days: Making Blade Runner (2007), de Charles de Lauzirikza, Jodorowsky’s Dune (2013), de Frank Pavich, entre otros. Son películas que recorren todos aquellos momentos de la película que no vemos, que pertenecen a sus rodajes, y a todo aquello que queda fuera de nuestro alcance. Detrás de [REC] Terror sin pausa nos encontramos a Diego López-Fernández (Barcelona, 1977), que muchos conocemos por su trabajo de hace más de un lustro con “El buque maldito”, una publicación especializada en cine fantástico, y de su cometido como programador en el Festival de Sitges hace más de diez años.

El director barcelonés no es la primera vez que se coloca detrás de las cámaras para hablarnos de cine, y más concretamente, de sus filias cinematográficas, ya lo hizo junto a David Pizarro en sendos documentales, Los perversos rostros de Víctor Israel (2010) y Herederos de la bestia (2016), y en solitario, con un par de cortos dedicados a Jack Taylor y Helga Liné. López-Fernández se centra en su cine fantástico y de terror. Unas veces, devolviendo a la actualidad nombres olvidados de figuras que tuvieron su lugar en el género, en otras, como hace en Herederos de la bestia, y vuelve a hacer en [REC] Terror sin pausa, reivindicando dos títulos paradigmáticos del género Fantaterror, un género de per si vilipendiado durante décadas pro muchos sectores de la crítica especializada y organismos oficiales, y reducido al cine popular y comercial, sin ningún ápice de valor cinematográfico, como detallaba el imperdible documental Sesión salvaje (2019), de Paco Limón y Julio César Sánchez.

Después de ese incomprensible desierto, y exceptuando algunos títulos, llegaron los noventa y apareció El día de la bestia (1995), de Álex de la Iglesia, que demostró que sí se podía hacer cine de terror para todos los públicos y de calidad y abrió un gran camino para muchos jóvenes que hacían cortos de cine de género, como Nacho Cerdà y sus Aftermath y Génesis, Jaume Balagueró con sus Alicia y Días sin luz, y Paco Plaza con Abuelitos, entre otros. El documental hace un recorrido exhaustivo y detalladísimo de todos los antes, durante y después de [REC], donde en una gran charla entre Balagueró y Plaza, sus dos directores, escuchamos la idea, la preparación, los entresijos y dificultades del rodaje en el mítico edificio de Rambla de Cataluña en Barcelona, su estética, sus ensayos y error durante su filmación, y demás historias, relatos y anécdotas. Y no solo ellos, sino parte de su equipo técnico y artístico nos cuentan más cosas sobre la mítica película que, hasta la fecha, ha tenido tres secuelas y se ha convertido en un fenómeno a escala mundial.

El recorrido por los equipos artísticos y técnicos de [REC] es impresionante y muy didáctico y divertido. Pero el documento no se  queda ahí, porque al igual que ocurría en Herederos de la bestia, este especial recorrido se alimenta de los “otros”, fans de la película como el propio director, tales como Ángel Sala, director del Festival de Sitges, Pablo Guisa Koestinger, director del Mórbido Film Fest de México, los directores Koldo Serra y Nacho Vigalondo, que el testimonio de este último resulta de lo mejor, con su análisis certero y emocionante de la película. López-Fernández vuelve a rodearse de su equipo habitual con Sevi Subinyà en la cinematografía, Albert Calveres en el montaje y Buio Mondo en la música, en una película de ciento cinco minutos de metraje, en la que se cuenta todo, o casi todo, haciéndonos participe de un viaje brutal y fascinante por todos los que flipemos en la sala de cine viendo [REC] allá por noviembre de 2007 cuando llegó a los cines.

La película fascinará a todos aquellos que somos fans de la magnífica película de terror, aunque es cierto que para aquellos que no sean fans de la película e incluso no la hayan podido ver, el documental les resultará muy interesante, porque habla de cómo se hace el cine, de todos los problemas y conflictos que se generan en un rodaje, y de todos los miedos, alegrías, inseguridades y demás de todos los integrantes del proceso de producir una película, y lo que resulta más extraordinario de [REC} Terror sin pausa, es que se habla entre amigos, se habla con absoluta libertad, con momentos llenos de humor, de miedo, de creación, y sobre todo, se habla de todo lo que ha cambiado el cine, su forma de explotación, y lo que es ahora, un negocio sujeto a los últimos avances tecnológicos y a los gustos del público. El documental es un excelente trabajo-homenaje y nos quedamos siempre con ganas de más, es lo que tiene una película como [REC], que reventó taquillas y además, ha quedado como piedra angular de un cine fantástico español de calidad e internacional, que no  es nada fácil crear una película así. JOSÉ A. PÉREZ GUEVARA

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